El apoyo institucional es fundamental para proteger a las empresas ante el aumento de las insolvencias

Publicado por: Julio Muñoz
28/06/2026 08:00 AM
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Imagen: Banco de España
Imagen: Banco de España

La creciente dificultad por la que atraviesan las empresas españolas, con un preocupante aumento de las insolvencias ante las incertidumbres geopolíticas, obliga a las administraciones a adoptar medidas, aunque el apoyo generalizado como en crisis anteriores parece menos probable y más limitado

La aceleración del deterioro del clima empresarial global de los últimos meses está ejerciendo intensas presiones sobre las insolvencias empresariales, en especial en aquellos sectores más sensibles a los ciclos económicos. Entre los grandes afectados se encuentra el sector financiero y de seguros. De hecho, según los datos de CofaceEspaña presenta un preocupante aumento interanual de un 6,3% de las insolvencias empresariales en la industria.

 

Este incremento solo es superado por sectores como la Educación, con un aumento interanual de las insolvencias del 69,6% y por salud y salud y servicios sociales donde se han elevado un 9,4%. Con todo, España sigue presentando unos buenos niveles con unas previsiones de aumento de las insolvencias de entre el 2% y el 3%, muy por debajo del 6% mundial.

 

Sectores cíclicos en primera línea

 

A nivel mundial, la construcción, la química y el textil continúan siendo los sectores más vulnerables debido a su elevada exposición a los costes de producción y a la demanda. En varias economías importantes, estas vulnerabilidades ya están teniendo un impacto tangible.


- En Estados Unidos, tanto el sector industrial como el de la construcción se ven afectados por el aumento de los costes de financiación y la desaceleración de la demanda.

- Alemania: la industria, en particular química y construcción, sigue bajo presión debido a los elevados costes energéticos y a una actividad aún débil.


- Francia: el sector de la construcción sufre por los altos tipos de interés, la industria sigue debilitada por los costes energéticos y el comercio minorista se resiente de una capacidad de consumo limitada.


- Japón: los sectores más endeudados se ven debilitados por unas condiciones de financiación que se han vuelto persistentemente más estrictas.


En estos sectores, la combinación de altos costes de producción, márgenes comprimidos y un acceso más restringido a la financiación reduce de forma significativa la capacidad de ajuste de las empresas.

 

Esta vulnerabilidad es aún más pronunciada en las pymes, que suelen estar menos diversificadas y más expuestas a las fluctuaciones de tesorería. Como resultado, en varias regiones, estos sectores se encuentran entre los principales contribuyentes al aumento de las insolvencias observado desde 2025, lo que confirma [el carácter ya estructural de las presiones en juego een eel que (Castilla-La Mancha se sitúa entre las regiones con menor siniestralidad de España en el campo, pese a su alto peso en el PIB).

 

El deterioro económico ya es evidente en las cifras

 

Las consecuencias económicas derivadas del conflicto en Irán han generado un fuerte impacto en este primer semestre sobre la actividad, debilitando el entorno empresarial global. Una situación que muchos creen que se tardará en revertir pese al principio de acuerdo para acabar con el conflicto.

 

El aumento del 12% de las insolvencias registrado a comienzos de 2026 frente a 2025, incluido un incremento del 22% en América del Norte, ilustra la magnitud del shock actual y el rápido deterioro de la situación a la que se enfrentan las empresas tras el shock provocado por el aumento de los costes de suministro, una mayor volatilidad de los precios energéticos y la mayor incertidumbre sobre las decisiones de inversión donde la industria de los semiconductores condiciona la capacidad competitiva de la UE).

 

Previsiones de insolvencias revisadas al alza para 2026

 

A la espera de cuán rápida sea la reapertura del Estrecho de Ormuz, Coface ha revisado significativamente al alza sus previsiones de insolvencias para 2026. Ahora se espera que las insolvencias globales aumenten en torno a un 6%, más del doble del incremento previsto a comienzos de año.

 

En este contexto, ya de por sí frágil, las condiciones de financiación siguen pesando mucho sobre las empresas. A pesar del inicio de un ciclo de flexibilización, los tipos de interés se mantienen en niveles elevados tras varios años de endurecimiento monetario, lo que hace que el coste del crédito siga siendo elevado.

 

Esta limitación es aún más significativa si se tiene en cuenta que las empresas están entrando en esta fase con niveles de deuda históricamente altos. En consecuencia, incluso pequeños cambios en las condiciones de financiación pueden tener un impacto desproporcionado. Un aumento de tan solo 25 puntos básicos en los tipos de interés de los préstamos bastaría para acelerar de nuevo los impagos a nivel mundial y acercar su crecimiento a los niveles observados en 2025. 

 

Este es uno de los motivos, junto a que la presión sobre la inflación es puramente coyuntural, lo que lleva a pensar a algunos analistas que el BCE se ha precipitado a la hora de elevar sus tasas de referencia en un cuarto de punto, hasta el 2,25%.

 

La persistencia de tipos de interés elevados actúa, recuerdan en Coface, como un factor agravante en un entorno ya de por sí en deterioro, limitando la capacidad de las empresas para refinanciar su deuda y absorber nuevas perturbaciones.

 

Un colchón de clavos para las empresas españolas

 

Por este motivo, aconsejan mirar atrás para buscar soluciones. El nivel relativamente moderado de insolvencias entre 2020 y 2023 se debió en gran medida al amplio apoyo gubernamental en respuesta a la pandemia de covid y a las consecuencias de la guerra de Ucrania.

 

Si bien las medidas de apoyo están volviendo a introducirse El Ibex 35 entra en la recta final del primer semestre con amplias ganancias en medio del conflicto en Oriente Medio en algunos países, siguen siendo significativamente más limitadas en alcance. En las principales economías europeas —incluidas Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido—, el apoyo fiscal entre 2022 y 2023 ascendió hasta cerca del 4% del PIB.

 

En cambio, las medidas actuales son mucho más reducidas, siendo el mayor programa observado el de España, con alrededor del 0,3% del PIB. Además, las intervenciones recientes son de carácter más focalizado.

 

Aunque esto debería ayudar a los sectores y empresas más vulnerables, es poco probable que proporcione el colchón generalizado observado durante crisis anteriores. Como resultado, la capacidad de la política pública para contener el aumento de las insolvencias parece más limitada. Un peligro a futuro para sostener el crecimiento del PIB.

 

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