El patrimonio en riesgo de Guadalajara sube un 34% en la Lista Roja de Hispania Nostra

Publicado por: Marta Perruca
28/06/2026 09:00 AM
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La Casa fuerte del Marqués de Santa Coloma de Chera ha sido uno de los últimos monumentos en incorporarse. Fuente: Hispania Nostra
La Casa fuerte del Marqués de Santa Coloma de Chera ha sido uno de los últimos monumentos en incorporarse. Fuente: Hispania Nostra

En los últimos cinco años se han incorporado 12 bienes, tres de ellos en el último mes. Además, la provincia ha incorporado un primer inmueble a la Lista Negra, el Palacio de los Arias de Molina de Aragón

 

La despoblación y el abandono son un auténtico cáncer para la conservación del patrimonio, algo que es evidente y constatable en una provincia eminentemente rural como la de Guadalajara, que además goza de una gran riqueza y diversidad de monumentos. Basta con echar un vistazo a la Lista Roja del Patrimonio, que gestiona la organización Hispania Nostra, para ser plenamente conscientes de este hecho, aunque, tal y como reconocen desde la organización, esta herramienta, más que un termómetro del estado del patrimonio de nuestro país, evidencia la sensibilidad de sus pueblos por su conservación.

 

En las últimas semanas, se han incorporado tres monumentos más a la Lista Roja del Patrimonio en esta provincia. Dos, en el Señorío de Molina y un tercero en la zona de la Alcarria: La torre de Chilluentes (siglos XII y XIII) en Tartanedo; La Casa Fuerte del Marques de Santa Coloma (siglo XIII), en Chera, pedanía de Prados Redondos; y el El Palacio de la Ecomienda del Collado (siglo XVIII) en Berninches;

 

 

Esta iniciativa, surgida en el año 2007, monitoriza 1.636 enclaves patrimoniales en riesgo, en toda España, una cifra que se ha duplicado en los últimos cinco años. De ellos, 143 se encuentran en Castilla-La Mancha y 43 en Guadalajara, que en el último lustro ha visto incrementados estos bienes en un 34%, pasando de la treintena a la cifra actual.

 

Guadalajara es la segunda la provincia de Castilla-La Mancha con más monumentos incluidos en esta lista, después de Toledo, que cuenta 50 monumentos. Le sigue Cuenca con 18, Ciudad Real con 19 y Albacete, que tiene 13.

 

 

Entre los bienes registrados se encuentran muchos ejemplos de arquitectura religiosa. Conventos como el de Jesús del Monte de Loranca de Tajuña, el carmelita de Budia o el de la Concepción de la Madre de Dios, en Tamajón; monasterios como el de Santa Ana, de Tendilla, San Blas en Villaviciosa de Tajuña o Santa María de Óvila, en Trillo; iglesias como Nuestra Señora de la Asunción de Villaescusa de Palositos o la de Querencia, en Sigüenza; o ermitas como la de la Soledad, de Sigüenza o la de la Virgen de los Llanos en Hontoba.

 

 

Pero también hay un buen puñado de ejemplos de arquitectura civil con castillos como el de Pelegrina o el castillo de Anguix, en Sayatón; palacios como el del Virrey Valdés, de Molina de Aragón; casas fuertes, como la de la Bujeda, en Traíd o la Vega de Arias en Tierzo; de arquitectura industrial, como las Salinas de Imón o el molino de agua de Alustante, e incluso yacimientos arqueológicos, como el oppidum celtibérico de Los Rodiles, en Cubillejo de la Sierra.

 

Imagen: Hispania Nostra
Laboratorio de los Ingleses.// Imagen: Diego Delso/Lista Roja del Patrimonio



Como curiosidad, la capital guadalajareña, tiene cuatro bienes en la Lista Roja: dos monumentos de arquitectura civil: El Real Alcázar y el poblado de Villaflores, y dos de arquitectura industrial, la fábrica de la Hispano-Suiza y el Laboratorio de los Ingleses, que ha sido el último en incorporarse y en el que se están llevando a cabo acciones para su restauración. 

 

 

Algunos de los monumentos llevan muchos años en esta plataforma. El más antiguo, por ejemplo, es el Monasterio de Santa María de Bonaval (Retiendas), que ha pasado a la ‘Lista Verde’ debido a las obras de restauración que se llevaron a cabo en el año 2018. El Monasterio de Monsalud (Córcoles), que también se subió en 2007, ha corrido la misma suerte.

El Monasterio de Santa María de Bonaval fue el primero de Guadalajara en sumarse a la Lista Roja y hoy está en la Lista Verde, tras afrontar trabajos de restauración. //Imagen: Hispania Nostra
El Monasterio de Santa María de Bonaval fue el primero de Guadalajara en sumarse a la Lista Roja y hoy está en la Lista Verde, tras afrontar trabajos de restauración. //Imagen: Hispania Nostra



 

Actualmente, son ocho los bienes de la provincia de Guadalajara que han pasado a esta lista más segura, por haber llevado a cabo acciones para su conservación. Junto con los monasterios de Bonaval y Monsalud, se encuentra el castillo de los Funes, en Villel de Mesa, el Castillo de Galve de Sorbe; la Iglesia de San Simón de Brihuega; el Monasterio de San Bartolomé, de Lupiana y la Atalaya de Los Casares, en Riba de Saelices.

 

 

Pero existen otros, como el Castillo de Torresaviñán; el Convento de Nuestra Señora de la Salceda, entre Peñalver y Tendilla; el Real Convento de San Francisco, en Atienza; el Monasterio de Sopetrán, en Hita, el Monasterio de San Salvador, en Pinilla o la Iglesia románica de la Asunción, en Villaescusa de Palositos, que después de cerca de una veintena de años, todavía continúan en esta lista. De hecho, tal y como denunciaba este medio, media espadaña de la iglesia románica de Villaescusa colapsaba recientemente como consecuencia de la climatología y el abandono.

Palacio de los Arias en Molina de Aragón.// Imagen: El Decano
Palacio de los Arias en Molina de Aragón.// Imagen: El Decano



Un monumento en la Lista Negra

Pero también hay casos en los que en lugar de encontrar una tabla de salvación, el edificio termina por derrumbarse, y en ese caso pasa a la ‘Lista Negra’, que son aquellos monumentos que ya no se pueden recuperar. El número de los monumentos recogidos en esta lista se ha incrementado considerablemente en los últimos cinco años, pasando de nueve, en 2021, a 32. Uno de los monumentos de esta lista funesta se encuentra en Guadalajara y se corresponde con el Palacio de los Arias de Molina de Aragón (siglo XVIII), que colapsaba en 2023, tal y como publicó El Decano de Guadalajara, con lo que la provincia pasaba a formar parte de esta lista por primera vez.

 

El edificio llevaba apuntalado desde 2013 y el paso del tiempo y la desidia de sus propietarios hicieron que la ruina terminara por cebarse con el palacio. Finalmente, el Ayuntamiento tuvo que actuar de manera subsidiaria, procediendo a su demolición controlada a lo largo de aquellas Navidades, para evitar los daños que su derrumbe pudiera ocasionar en los edificios colindantes o a posibles transeúntes temerarios, que pudieran flanquear la valla que cortaba el paso.

 

Como curiosidad, la capital guadalajareña, tiene cuatro bienes en la Lista Roja: dos monumentos de arquitectura civil: El Real Alcázar y el poblado de Villaflores, y dos de arquitectura industrial, la fábrica de la Hispano-Suiza y el laboratorio de los ingleses.

 



Micromecenazgo con impacto real en Guadalajara

Por otra parte, cabe destacar que Hispania Nostra también cuenta con un servicio de crowd founding o micro-mecenazgo para sufragar las obras que permitan la restauración y consolidación de los monumentos en riesgo, una iniciativa de la que se han beneficiado este año en nuestra provincia la ciudad romana de Caraca en Driebes y la Nevera del Val, de Molina de Aragón, que han conseguido superar sus expectativas recaudatorias dirigidas a la investigación y recuperación de estos enclaves.

 

El el caso de la ciudad romana de Caraca (siglos II y I antes de Cristo),  que partía con un objetivo inicial de 70.000 euros para afrontar la compra de los terrenos donde se asienta el yacimiento, ha conseguido recaudar 85.624 euros que servirán, además, para continuar con las excavaciones arqueológicas y contribuir a la investigación, conservación y divulgación del mismo.

 

La Nervera del Val (siglo XVII), por su parte, conseguía llegar a los 14.700 euros, superando su objetivo mínimo, prespuestado en 8.661 euros, para llevar a cabo la excavación arqueológica y la consolidación y restauración de este elemento patrimonial, y el óptimo, con un coste adicional de 3.651 euros, para abordar una segunda fase, que sirviera para instalar una escalera metálica que permitiera el acceso a la base, para poder garantizar la visita turística.

 

Cómo se suman monumentos a la lista

 

En esta línea, son particulares o asociaciones locales, los que suelen llamar la atención sobre el estado de un bien, rellenando un formulario disponible en la plataforma https://listarojapatrimonio.org/ y aportando una serie de documentación.

 

Posteriormente, el Comité Científico de “Hispania Nostra”, formado por seis personas, entre arquitectos, arqueólogos y conservadores de museos, analizarán esa documentación, para comprobar que confluyen dos circunstancias: que ese bien tenga valor patrimonial y que esté en riesgo, para que pueda ser subido a la plataforma. En ocasiones, tienen que solicitar información complementaria a ayuntamientos o administraciones regionales, o incluso hacer visitas particulares al monumento.

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