El delegado provincial de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Fernández-Montes, ha salido al paso de las críticas de una plataforma de alumnos afectados por la reorganización de la oferta educativa en los Centros de Educación de Personas Adultas (CEPA) de la provincia de Guadalajara, que denuncian recortes en los horarios previstos para el curso 2026-2027 en el CEPA Clara Campoamor de Azuqueca de Henares y en el CEPA Río Sorbe de Guadalajara.
En concreto, afirman que se suprimirán determinadas enseñanzas y se fusionarán dos grupos de Educación Secundaria para Personas Adultas (ESPA) en uno solo, lo que, a su juicio, incrementará "de forma inasumible" la ratio de alumnado. Asimismo, aseguran que algunas materias pasarán a impartirse con carácter bimensual, concentrando en apenas dos meses unos contenidos que consideran insuficientes para garantizar una formación adecuada.
El delegado contextualiza estas críticas asegurando que, en lo que se refiere a la educación formal, no se ha quedado nadie fuera, puesto que, una vez cerrado el periodo ordinario de solicitud, todavía quedan plazas vacantes en todos los cursos. En cuanto a una serie de enseñanzas no regladas, que pasan a ser cuatrimestrales o bimensuales, explica que se trata de cursos de formación básica que la mayoría de los solicitantes ya han cursado en más de una ocasión, pese a que su programación no varía de un año a otro y no conlleva la obtención de ningún título.
"Son asignaturas para ayudar a las personas que estudiaron en su momento y ahora quieren reciclarse o refrescar conocimientos, pero si quieren enseñanzas formales el Gobierno regional está apostando por ellas y tenemos, por ejemplo, la Escuela de Idiomas. Las CEPA no se pueden convertir en centros que no cumplan con las funciones educativas que les son propias", afirma.
Para entender esta situación, Fernández-Montes aclara que las CEPA son centros educativos donde se imparten enseñanzas regladas, denominadas formales, que conducen a la obtención de un título académico como segunda oportunidad, así como enseñanzas no formales, que tienen un carácter secundario y complementario.
En lo que se refiere a la educación formal, recuerda que los recursos se asignan en función de la demanda.
"En Guadalajara, tanto en la CEPA Río Sorbe como en el resto, todas las solicitudes presentadas para enseñanzas presenciales y a distancia han sido autorizadas y se les ha concedido plaza".
El delegado recuerda que, al igual que ocurre en el resto de enseñanzas, la Educación para Personas Adultas cuenta con un periodo ordinario de matriculación, ya finalizado, y otro extraordinario, que se abrirá en septiembre para aquellas personas que no realizaron la matrícula en plazo y quieran optar a alguna de las vacantes existentes.
En el periodo ordinario, en la CEPA Río Sorbe existen 32 plazas presenciales por módulo, correspondiendo cada uno de ellos a un curso de la ESO. En el módulo 1 (1.º de ESO) se han cubierto 16 plazas; en el módulo 2 (2.º), otras 16; en el módulo 3 (3.º), 29 plazas; y en el módulo 4 (4.º), otras 29.
En la modalidad a distancia, que tiene un máximo de 86 plazas por módulo, existen 49 plazas cubiertas en el módulo 1; 15 en el módulo 2; 22 en el módulo 3; y 16 en el módulo 4.
"Por lo tanto, quedan vacantes suficientes para poder admitir alumnado hasta los límites establecidos".
Por otro lado, Fernández-Montes explica que las enseñanzas no formales abarcan distintos tipos de formación.
"Cuando hablamos de centros de adultos y de una segunda oportunidad nos referimos a personas de 18 años en adelante que no han encontrado su lugar en el mercado laboral y necesitan formación que les ayude en ese camino. Por eso tenemos cursos no formales, que no siguen una programación cerrada, sino que se adaptan a las necesidades".
Dentro de esta oferta se incluyen cursos de Adquisición y Refuerzo de Competencias Básicas; Castellano para extranjeros; preparación para las pruebas de obtención de la nacionalidad española; acceso a los grados C y D de niveles 3 y 4; preparación para las pruebas de acceso a la universidad; o preparación para la certificación de idiomas, en los que, según el delegado, todos los solicitantes han sido admitidos.
No obstante, existe otro conjunto de enseñanzas no formales relacionadas con idiomas, competencias digitales y Cultura General de Castilla-La Mancha, que son las que han generado la polémica y en las que se ha aplicado la medida de convertirlas en cuatrimestrales o bimensuales.
"Son enseñanzas no formales y, si alguien quiere una enseñanza reglada de idiomas, debe dirigirse a la Escuela Oficial de Idiomas, de manera presencial, o a través de That's English, que es a distancia y puede cursarlo cualquier ciudadano desde cualquier lugar", aclara.
Según Fernández-Montes, la asignatura que ha motivado la creación de la plataforma y la recogida de firmas es Cultura General de Castilla-La Mancha, que pasa a impartirse de forma bimensual.
Explica que la inmensa mayoría del alumnado repite esta materia año tras año, pese a que el contenido es exactamente el mismo, perdiendo así la funcionalidad básica de este recurso, que es la adquisición de nuevas competencias.
"En esta asignatura ya hubo una irregularidad el curso pasado porque se asignaron más vacantes de las que había por un error de la dirección del centro y tuvimos que asumirlas", comenta.
Desde la Delegación han analizado la matriculación en esta asignatura durante los tres últimos cursos y concluyen que en 2025-2026, de las 370 personas matriculadas, el 80,8 % eran repetidoras. En 2024-2025, con 357 solicitudes, repitió el 77,3 %; mientras que en 2023-2024, de las 235 plazas ofertadas, el 63,9 % correspondía a alumnado repetidor. Para el próximo curso se han registrado 430 solicitudes, casi el doble que hace tres años.
"Tenemos personas que han hecho esta misma asignatura varias veces y que la quieren seguir haciendo, y eso no puede ser. No podemos dedicar recursos públicos a esto. Tenemos plazas para que la gente pueda cursarla, pero no podemos garantizar que durante diez años estemos impartiendo la misma asignatura a las mismas personas porque les interese mucho", sostiene.
En el apartado de idiomas, donde tampoco se obtiene titulación y el contenido es idéntico cada año, los porcentajes de repetición son similares. En Inglés 2, durante el curso 2025-2026, el 72,3 % del alumnado era repetidor; en 2024-2025, el 71,8 %; y en 2023-2024, el 56 %. En Francés, los porcentajes fueron del 84,8 %, 83,6 % y 75,5 %, respectivamente.
"Hay personas que incluso se matriculan en varios cursos a la vez y no me parece justo ni equilibrado", señala.
Añade además que muchos de estos alumnos son personas mayores que compaginan la formación con otras obligaciones y finalmente no asisten a clase.
"No puedo contratar a un profesor para que la clase esté vacía. Por eso hemos intentado hacer lo mismo que en las enseñanzas formales y convertir en cuatrimestrales estas enseñanzas de idiomas, teniendo en cuenta que entre el 70 y el 80 % del alumnado ya las ha cursado".
"Los recursos son limitados y el dinero público tiene que destinarse allí donde más se necesita. Este año hemos abierto aulas de Educación Especial, que no existían; hemos ampliado dos grupos de Formación Profesional porque muchos alumnos se quedaban fuera, pero no vamos a contratar más profesorado para atender, por ejemplo, una enseñanza a distancia en la CEPA Río Sorbe donde, de 103 matriculados, solo han asistido siete personas. El resto ni siquiera se ha presentado. No son recortes, es una redistribución", afirma.
En opinión del delegado, los Centros de Educación para Personas Adultas necesitan una profunda regeneración interna para adaptarse a las necesidades actuales.
En este sentido, recuerda que la realidad educativa ha cambiado profundamente gracias al esfuerzo realizado durante décadas.
"Hoy no existe analfabetismo y prácticamente todo el alumnado está escolarizado. La inmensa mayoría llega a 3.º de ESO. Por tanto, los módulos 1 y 2 solo tienen sentido para personas que vienen de otros países. Pero estas personas, fundamentalmente, tienen que convalidar estudios, un proceso que lleva tiempo. No podemos mantenerlas cuatro años cursando la ESO. Lo que interesa es que accedan a cursos de competencias básicas o de preparación para niveles 2 y 3 que les permitan incorporarse a ciclos de Formación Profesional de Grado Medio o Superior".
Fernández-Montes considera que la función principal de la Educación para Personas Adultas, en lo referente a las enseñanzas regladas, debe ser la obtención de un título académico.
Sin embargo, los datos de titulaciones obtenidos este curso, según la Delegación, muestran un rendimiento limitado. En el CEPA Río Sorbe, de los 96 alumnos matriculados presencialmente en 4.º de ESO obtuvieron el título 26 personas (27,1 %), mientras que en la modalidad a distancia lo consiguieron 14 de los 70 matriculados.
En el CEPA de Azuqueca de Henares los resultados son similares: de 60 alumnos presenciales titularon 23, mientras que en la modalidad a distancia solo lo hicieron 9 de los 66 matriculados. En Mondéjar, en la enseñanza a distancia de 4.º de ESO para adultos, obtuvieron el título tres de los quince alumnos matriculados.
"Nosotros ponemos recursos de profesorado para ese número de alumnos y el resultado que obtenemos es el que es. Las enseñanzas de adultos tienen que cambiar o están condenadas a desaparecer, porque los datos son muy elocuentes", concluye.