Las soluciones al viejo problema de la despoblación, que ahora se ha denominado "reto demográfico" para convertirse en una política palanca del Gobierno para la consecución de la Agenda 2030, atienden cada vez a una realidad más compleja y multidisciplinar. La existencia de opciones laborales o la alternativa de vida que ofrece el mundo rural, más tranquila, en contacto con la naturaleza y con un ritmo de vida diferente, no siempre es suficiente. Al menos, así lo perciben desde el proyecto empresarial de una clínica multidisciplinar en Molina de Aragón que lleva desde abril tratando de incorporar un fisioterapeuta a su proyecto y se lamenta de que desde entonces no ha recibido ni un solo currículum.
La oferta se ha difundido, según explica el centro, a través de colegios profesionales de varias comunidades autónomas, portales de empleo, redes sociales y otros canales. Entre las condiciones planteadas figuran un horario flexible, una agenda consolidada de pacientes, estabilidad, material incluido y una remuneración de 28 euros netos por hora.
"Meses después, seguimos sin recibir ni un solo currículum", señalam desde la clínica Savia. La situación ha llevado al centro a formular una pregunta que trasciende su propia necesidad de personal: "¿Quién quiere venir a vivir a los pueblos?".
El caso refleja una de las paradojas que acompañan al debate sobre la despoblación. En los municipios rurales pueden existir oportunidades laborales, proyectos empresariales y servicios que necesitan trabajadores, pero eso no significa necesariamente que haya profesionales dispuestos a trasladar allí su proyecto de vida.
"Creamos proyectos con ilusión, invertimos tiempo y recursos, ofrecemos empleo cualificado, estable y con buenas condiciones, convencidas de que todavía es posible desarrollar un proyecto de vida en un pueblo. Pero la realidad acaba imponiéndose: no llegan profesionales", apuntan desde la clínica.
Además, considera que la dificultad para cubrir determinados puestos no se limita al ámbito sanitario. Según señalan, el mismo problema se encuentra en centros de salud, colegios, empresas, administraciones y otros servicios del medio rural.
La cuestión plantea así un problema que va más allá de la creación de empleo. Para que un puesto de trabajo contribuya realmente a fijar población también debe existir una red de servicios y condiciones que hagan posible el desarrollo de la vida cotidiana en el municipio. Vivienda, educación, sanidad, transporte, conectividad y oferta cultural forman parte de esa ecuación, aunque el comunicado de Savia pone el foco en otro elemento: la disponibilidad de profesionales.
"No queremos que Molina de Aragón y su comarca sea solo un punto en la llamada España Vaciada", señala Savia. El centro defiende que se trata de "un lugar con vida" y reivindica la posibilidad de desarrollar allí un proyecto personal y profesional. En este sentido, destaca algunos de los atractivos como el dinamismo de las asociaciones culturales, la escuela de música, una amplia actividad cultural, una importante red de voluntariado, la existencia de un rocódromo y un gimnasio y un entorno natural privilegiado. En definitiva, un lugar donde consideran que "merece la pena vivir"
La despoblación, por tanto, no se reduce únicamente a un problema de falta de habitantes. También tiene que ver con la capacidad de los municipios para atraer profesionales, mantener servicios y ofrecer unas condiciones de vida que permitan convertir una oportunidad laboral en un proyecto de vida.
"Porque creemos que nuestros pueblos merecen las mismas oportunidades que cualquier ciudad", sostiene Savia, que asegura que "lo seguiremos intentando".