Por Antonio Marco
'Mauretania Tingitana' fue una provincia del Imperio Romano creada a mediados del siglo I de nuestra era que abarcaba aproximadamente la parte occidental del norte de la costa mediterránea de África hasta el desierto. Los 'mauri', moros, son uno de los grupos que la habitan y Tingis, la actual Tánger, una de sus ciudades. En esta provincia se encontraban también las actuales ciudades españolas de Ceuta y Melilla. Sepamos que todo el norte de África, hasta el desierto fue integrado en el Imperio Romano y fue profundamente romanizado. Esta provincia siempre tuvo una estrecha relación con la Hispania romana, de la que apenas la separan catorce kilómetros de mar, hasta el punto de que en el siglo IV formaba parte administrativavmente de la Diócesis de Hispania, llamándose Hispania Transfrentana, la Hispania del otro lado del estrecho. No está de más conocer este dato, que por lo demás nada especial añade a la realidad española firmemente establecida hace siglos de las ciudades de Ceuta, Melilla, y algunos peñones e islotes a lo largo de la costa.
Estos días, desde hace más de un mes, está de especial actualidad Ceuta. Ochenta mil personas, la mayoría marroquíes, muchas de ellas menores solos, se saltaron la débil frontera y penetraron en la ciudad española generando muchos y enormes problemas de todo tipo de los que los ciudadanos tienen completa información. Desgraciadamente también murieron ahogados un centenar y medio de personas.
Hace unos pocos meses, el día 19 de marzo, tuve la suerte y oportunidad de presentar en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara la novela del autor Rufino Sanz Peinado titulada 'Cuando dios gobierna de lejos' ambientada en su vida infantil y juvenil en su pueblo y zona de origen, Robleluengo, a los pies del monte Ocejón en Guadalajara. A Rufino lo conozco desde hace muchos años como eficaz e importante jurisconsulto y funcionario de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, ahora dedicado a gestionar sus tareas particulares. Sabía de su amplia cultura, de sus conocimientos de Historia, Filosofía y Sociología, así como de su interés por la vida política de la sociedad en la que nos ha tocado vivir, pero desconocía su incipiente y meritoria creación literaria.
Su novela me impactó en buena medida y me descubrio a un autor de literatura muy interesante. He de confesar que, dedicado como he estado durante mucho tiempo a la filología y al mundo de las letras, no me puedo resistir a una obra lieraria bien escrita y que tenga un contenido de interés, es decir, que integre los dos componentes clásicos de toda buena obra literaria, el fondo y la forma. Descubrí entonces a un nuevo Rufino porque me topé con un buen literato, como en su momento comenté. Piénsese que escritores y literatos, hay muchos, pero los buenos realmente son muy pocos.
Por designio del sorteo que en sus años celebraba la Caja de Reclutas del ejército español para distribuir a los jóvenes españoles que habían de realizar el servicio militar, a Rufino le tocó hacer la mili en Ceuta. Para los jovencísimos reclutas Ceuta o Melilla eran malos destinos, una mala jugada de la suerte, porque estaban lejos de su lugar de origen y separados por un difícil estrecho de mar, que les privaba de muchos cortos permisos y les obligaba a permanecer en un pequeño territorio encerrados entre fronteras. Allí pasó unos cuantos meses el ya estudiante de Derecho Rufino Sanz Peinado. Joven de origen rural, inteligente, despierto e interesado por todo lo que le rodeaba, Rufino fue impactado por la realidad desconocida de Ceuta hasta el punto de que unos cuantos años después, en el año 2020, escribió otra interesante novela, 'Viento Tingitano', cuyo ajustado titulo entenderá perfectamente a estas alturas el fiel lector. La novela está construida sobre todo por los recuerdos personales e íntimos del recluta Rufino.
Esta novela me interesa especialmente por la misma razón que la primera: porque es una buena novela, una buena obra de ficción de la que sin hacer spoiler anticipo su condición de profética a la vista de lo sucedido después y en estos días.
Rufino Sanz vivió y por lo tanto conoció con su natural curiosidad y perspicacia la realidad profunda de una ciudad española que ahora empiezan a conocer muchos españoles. Conoció por experiencia su sentimiento y larga pertenencia histórica a España, su sentimiento de abandono y lejanía de la península, su condición de plaza fundamentalmente militar con una débil frontera con Marruecos, país muy distinto de problemática relación con España porque considera contra la historia evidente que Ceuta y Melilla son colonias españolas en territorio marroquí, ciudad con una eficaz fórmula de convivencia de múltiples culturas, cristianos, musulmanes, hindúes…, foco de atracción para una población marroquí y africana con incontables carencias y hoy deseada puerta de entrada a España y desde aquí al resto de la rica Unión Europea.
Rufino comprendió y amó a Ceuta y a los ceutíes, los caballas, y aprendió la tension permanente en la que viven allí nuestros compatriotas. E imaginó, mejor, anticipó en gran parte lo que algún día ocurriría, la guerra real entre España y Marruecos, o mejor, una parte sublevada del ejército marroquí en la imaginación creativa de Rufino.
Con su estilo particular, utilizado ya en su primera novela 'Cuando Dios gobierna de lejos', entremezcla situaciones y vivencias personales de los protagonistas, la mayoría militares, con la evolución geopolítica de la zona, que en realidad afecta a todo el planeta. Todo ello en un permanente feedback que nos va descubriendo el desarrollo de la mucha acción de la novela de apenas 48 horas que mantiene la intriga e interés por el desarrollo de los hechos, en algunos momentos con categoría de emocionante thriller moderno. Esta técnica le permite desgranar e intercalar profundas e interesantes reflexiónes sobre la historia, la realidad geoestratégica, las ideas y sentimientos que mueven a las personas reales de carne y hueso no meramente simbólicas. Estos retratos y referencias a las personas protagonistas, recuerdos íntimos del autor, y estas reflexiones filosóficas diseminadas en toda la obras consiguen envolver lo que podía haber sido un mero episodio bélico y militar narrado con soltura y eficacia en una cálida reflexión y llamada angustiosa de atención dirigida a todos los compatriotas españoles.
Según confesión reiterada del propio autor, este es el motivo y razón de esta novela, de esta obra de ficción bien real y en buena parte acaecida: cuando se produzca un asalto y acción reivindicativa violenta de Marruecos, ¿cómo reaccionará España, como un acobardado jilguerillo o como un fiero tigre dispuesto a defender con sus garras lo que es suyo? España entera debe ser consciente de la importancia de no ceder ni un milímetro frente a las pretensiones de Marruecos; es mucha la historia de varios siglos transcurridos y mucho el futuro de unos compatriotas acorralados y del país entero que está en juego.
No quiero desvelar nada más de la novela. Tengamos presente que es una obra de ficción, es una novela en la que el autor inventa, crea o recoge elementos diversos. No importa la exactitud de algunos datos técnicos de carácter militar o geoestratégico, cuya realidad puede ser más compleja de lo que en un determinado momento podamos imaginar. Lo relevante, como en toda obra literaria es la relación y proporción entre el fondo y la forma, entre lo que se quiere decir y cómo se dice. El fondo de 'Viento Tingitano' es de enorme interés, como en estos días en que sopla amenazador se pone de manifiesto para nuestra vida ciudadana como españoles y como europeos. La forma es de no menor valor literario, perfectible como toda obra, pero ya anunciada en su anterior novela, un lenguaje culto, preciso, conocedor de la jerga cuartelera, rico en matices y en fórmulas y bien estructurado en la construcción literaria de la obra.
Quizás le hubiera venido bien una pequeña interrupción de carácter técnico para el justo sosiego y reflexión para aligerar algún episodio o corregir alguna expresión; puede dar la impresión de cierta urgencia en su elaboración; tal vez Rufino vio con clarividencia lo que cada día estaba más cerca de ocurrir y quería anticiparse proféticamente en el relato. No será ciertamente lo que menos impresione al lector cómo nos anticipa como una profecía algunas de las cosas importantes que estos días acaban de ocurrir; algunas de las páginas parecen la crónica de la jornada de estos días reproducida en los actuales medios de comunicación.
Por lo demás es muy de agradecer y valorar el objetivo propuesto de un buen escritor con conciencia cívica de transmitir a sus conciudadanos sus vivencias y sentimientos para informarles y concienciarles de un problema geopolítico de verdadera importancia para España, para Europa y para el mundo entero fraccionado en varios bloques de poder y de influencia geopolítica. Que los hechos, los personajes y la acción no solo sean verosímiles sino cargados de auténtica y afectiva condición humana es la esencia de una buena y útil obra literaria. 'Viento Tingitano' cumple ampliamente estas condiciones.
Antonio Marco Martínez. Catedrático de Latín jubilado y expresidente de las Cortes de Castilla-La Mancha.