La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) trabaja ya en la restauración hidrológico-forestal de las zonas afectadas por los grandes incendios forestales registrados este verano, entre ellas las devastadas por el incendio de La Mierla. El organismo ha previsto una inversión inicial de más de 4 millones de euros para actuaciones urgentes en distintos puntos de la cuenca del Tajo.
En el caso de Guadalajara, los trabajos se han centrado en la prevención de los efectos que el incendio pueda provocar sobre las masas de agua y las captaciones destinadas al abastecimiento. La Confederación ha priorizado actuaciones en las cuencas de aportación de los embalses de Beleña, Alcorlo y Pozo de los Ramos.
La subdelegada del Gobierno en Guadalajara, Susana Cabellos, ha destacado que esta inversión "viene a poner de manifiesto el firme compromiso del Gobierno de España, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico", en el marco del plan de recuperación tras el incendio forestal de La Mierla.
Según ha señalado, la Confederación Hidrográfica del Tajo ha destinado "con carácter de urgencia" esta inversión de más de 4 millones de euros para actuar en la cuenca hidrográfica afectada por los incendios, priorizando las intervenciones en Beleña, Alcorlo y Pozo de los Ramos.
Una de las principales preocupaciones de la CHT es proteger las captaciones de agua destinadas al consumo humano frente al arrastre de cenizas, sedimentos y suelos tras la pérdida de la cubierta vegetal provocada por el fuego.
En este sentido, Cabellos ha recordado la importancia estratégica del embalse de Beleña. "No podemos olvidar que se trata de un embalse, el de Beleña, que abastece a más de 400.000 habitantes", ha subrayado.
Gran parte de la superficie afectada por el incendio de La Mierla se encuentra dentro del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara y de la Reserva Natural Fluvial del río Pelagallinas. Tras analizar sobre el terreno las consecuencias del incendio, la Confederación ha establecido las zonas prioritarias de actuación en colaboración con las comunidades autónomas.
Los trabajos buscan reducir la escorrentía, evitar el deslizamiento de los suelos desprovistos de vegetación y frenar la llegada de cenizas a los cursos de agua y a los embalses. También se prevé la retirada de troncos y otros obstáculos que puedan formar tapones en los cauces, especialmente en los tramos situados aguas arriba de núcleos de población con riesgo de inundación.
Hasta el momento, la CHT ha construido 600 albarradas en diez arroyos situados en la cuenca de aportación del embalse de Beleña: los arroyos de la Fuente, de los Cogorros, de la Hoz, Madroñal, de las Quintillas y Sacedoncillo, además del barranco de Valdelapuente y otros tres arroyos sin denominación.
Estas estructuras permiten retener sedimentos y cenizas y contribuyen a estabilizar el terreno tras el incendio. La Confederación contempla también la construcción de diques o fajinas si resulta necesario para impedir que los suelos arrastrados por las lluvias terminen en las masas de agua.
Las próximas actuaciones se extenderán al entorno del embalse de Alcorlo y también a la zona afectada por el incendio de Selas. Además, esta semana comenzarán los trabajos para construir 18 albarradas en un monte propiedad de la Confederación Hidrográfica del Tajo situado en las proximidades de Alcorlo.
"Esta semana comienzan los trabajos para ejecutar 18 albarradas en el monte perteneciente a la Confederación Hidrográfica del Tajo, en las proximidades del embalse de Alcorlo", ha señalado la subdelegada del Gobierno.
La actuación forma parte del plan de restauración puesto en marcha por la CHT en los territorios afectados por los grandes incendios de este verano. El organismo ya ha finalizado el análisis espacial y las visitas de campo previas y calcula que el fuego ha afectado a más de 110.000 hectáreas en la cuenca hidrográfica del Tajo, el doble de la superficie quemada el año pasado.
Además de La Mierla, los trabajos de restauración se desarrollan en las zonas afectadas por los incendios de Las Hurdes y Casas de Millán, en Cáceres, y en la Sierra Oeste, un incendio que afectó a territorios de Ávila, Madrid y Toledo.
La Confederación ha establecido tres grandes líneas de intervención: la protección del dominio público hidráulico y de las captaciones de abastecimiento; la reducción de la escorrentía y la retirada de vegetación quemada y obstáculos en los cauces; y la recuperación ambiental de los ecosistemas forestales vinculados a los ríos y arroyos.
En Guadalajara, la prioridad inmediata está puesta en evitar que las primeras lluvias posteriores al incendio arrastren cenizas y sedimentos hacia los embalses que garantizan el abastecimiento de buena parte de la población de la provincia y de otros territorios.