Los bomberos forestales volverán a concentrarse este viernes, 2 de octubre, en Guadalajara para reclamar una mejora de sus condiciones laborales, defender el territorio y exigir un cambio en el modelo de gestión de los montes. La protesta, convocada por CCOO, CNT y Solidaridad Obrera, comenzará a las 18:30 horas en la plaza de Santo Domingo y tendrá también como eje la gestión del incendio de La Mierla, el mayor incendio registrado en Castilla-La Mancha, con más de 32.000 hectáreas calcinadas.
La movilización recupera además las reivindicaciones planteadas el año pasado tras el incendio del Pico del Lobo, en el que ardieron unas 3.500 hectáreas. En esta ocasión, los sindicatos y trabajadores quieren poner el foco en la situación del dispositivo de prevención y extinción de incendios forestales y en las carencias que, a su juicio, quedaron de manifiesto durante el incendio de La Mierla.
Según recoge la convocatoria, el fuego comenzó el 16 de julio y no se dio por extinguido hasta el 4 de septiembre. Durante ese periodo ardieron unas 32.000 hectáreas y se vieron afectados los montes de 24 pueblos, con una parte importante de la superficie calcinada dentro del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.
Los convocantes consideran que el incendio ha puesto de manifiesto las consecuencias de una "precariedad estructural" en el dispositivo. Entre las situaciones que denuncian señalan que la Sierra Norte permaneció durante el primer mes de la campaña "sin ojos", con puestos de vigilancia sin cubrir y torres que, según aseguran, permanecieron inoperativas durante toda la campaña.
También cuestionan la respuesta durante las primeras horas del incendio. Afirman que la primera noche no se movilizó suficiente personal pese a la situación existente y que algunas de las unidades que permanecieron sobre el terreno estaban infradotadas. Añaden que no se doblaron turnos y que varias brigadas no estaban completas.
La concentración pretende trasladar de nuevo al debate público las condiciones en las que trabajan los bomberos forestales de Castilla-La Mancha. Entre sus principales reivindicaciones figura establecer un mínimo de 122 días de extinción, frente a los tres meses que, según los convocantes, se están aplicando en la mayoría de los casos.
La petición se vincula directamente con la evolución de los incendios forestales y con unos veranos que, según señala la convocatoria, son cada vez más cálidos, largos y afectados por olas de calor como consecuencia del cambio climático.
Los sindicatos reclaman además que los trabajadores fijos discontinuos puedan acceder a contratos indefinidos y critican la pérdida de estabilidad laboral y de experiencia profesional que, a su juicio, supone mantener durante años a trabajadores en esa situación.
Otra de las demandas pasa por recuperar unidades operativas completas. La convocatoria recuerda que, tras el incendio de La Riba, en el que murieron 11 trabajadores, se realizó un esfuerzo para profesionalizar el sector y ampliar los contratos hasta los 12 meses. Sin embargo, sostienen que se ha producido un progresivo regreso a unas condiciones que consideran similares a las anteriores a 2005.
En este sentido, aseguran que retenes que hasta 2012 estaban formados por 11 personas cuentan actualmente con cuatro efectivos y que las unidades helitransportadas han pasado, según sus datos, de 12 integrantes a cinco.
La relación de reivindicaciones incluye también que todas las torres de vigilancia vuelvan a estar operativas y cuenten con turnos completos, así como la creación de una bolsa de trabajo durante los 12 meses del año con personal formado.
Los convocantes reclaman asimismo una mayor dotación económica para las órdenes de encargo, el cumplimiento del convenio colectivo y la conversión de los trabajadores en personal laboral.
El documento pone el foco en la financiación de la campaña de extinción y considera "claramente insuficiente" la encomienda anual que realiza la Junta de Comunidades. En paralelo, cuestiona el papel de Geacam en la gestión del servicio de prevención y extinción de incendios forestales y reclama que este servicio mantenga una consideración plenamente pública.
La protesta no se limita a las condiciones laborales. Los sindicatos y trabajadores plantean también un cambio en la gestión forestal y defienden una mayor capacidad de autogestión de los territorios y de los bosques.
La convocatoria critica que, a su juicio, se prioricen los trabajos de desbroce y la ejecución de hectáreas frente a una estrategia centrada en la protección del patrimonio natural. Por ello, plantean un cambio de mentalidad en la gestión forestal acompañado de nuevas políticas agrarias que permitan reducir el riesgo de que determinadas situaciones terminen desembocando en grandes incendios.
Los convocantes vinculan además la defensa del monte con la lucha contra la despoblación. "Queremos pueblos y ecosistemas vivos", señalan en el comunicado, en el que reclaman un plan real contra la despoblación y reivindican una mayor implicación de las comunidades locales en la gestión de su territorio.
Junto a las reivindicaciones laborales y de gestión forestal, la concentración incorporará una petición expresa de responsabilidades políticas y de gestión por el incendio de La Mierla.
Los convocantes reclaman la dimisión de la consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez Rodríguez; del viceconsejero de Medio Ambiente, José Almogávar Aráez; del jefe del Servicio de Incendios de Guadalajara, Miguel Aguilar, y del gerente de Geacam, Miguel Ángel Peña.
La movilización quiere ser también un acto de apoyo a los municipios afectados por el incendio. Los convocantes expresan su "solidaridad" con los pueblos que han sufrido sus consecuencias y advierten de que la magnitud de los incendios forestales obliga, a su juicio, a reforzar tanto los recursos humanos como los económicos destinados a prevención y extinción.
La cita será este viernes, 2 de octubre, a las 18:30 horas en la plaza de Santo Domingo de Guadalajara, bajo el lema de la defensa de las condiciones laborales de los bomberos forestales y del patrimonio natural de la provincia.