"La idea de perseguir un cuerpo ideal inexistente está causando TCAs y cada vez existen más tipologías de trastorno"

Publicado por: Natalia Valdehita
06/08/2023 09:00 AM
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ADABAL es una asociación que ayuda tanto a personas afectadas por trastornos de la conducta alimentaria (TCA) como a sus familiares

 

Desde hace años, Berta Delgado y Olga Sánchez-Puerta, presidenta y vicepresidenta de la asociación respectivamente, llevan a cabo la labor de atender a personas que solicitan ayuda psicológica o información sobre TCAs. Al mismo tiempo, tratan de concienciar a la sociedad y a la administración de la necesidad de establecer medidas preventivas y curativas para estas patologías.

 

La atividad que realizan contribuye a la difusión de los aspectos relacionados con estas enfermedades y a fomentar la investigación y el estudio de la anorexia, la bulimia y otros trastornos relacionados con la alimentación. Ellas han pasado por lo mismo, Berta como paciente y Olga como familiar, y se han ofrecido a contar su experiencia desde ambas perspectivas con el fin de animar a otros pacientes a pedir ayuda y buscar la solución. 

 

¿Cómo surge ADABAL y qué labores realiza?

 

Berta: ADABAL (Asociación para la Defensa de Enfermos de Transtornos de la Conducta Alimentaria Alcarreña) fue fundada por mis padres, junto con unos amigos en 2006, porque tanto yo como la hija de sus amigos estábamos enfermas. Mis padres pasaron muchos años muy solos, muy mal y muy desesperanzados. Decidieron crear la asociación, en primer lugar, para dar apoyo a los familiares de personas que estaban pasando por estas enfermedades.

 

Luego empezó a venir cada vez más gente porque en la Seguridad Social no se les hacía caso o los tiempos de espera eran muy largos. Lo primero que hicieron fue contratar una psicóloga para ofrecer ayuda y terapia a los propios pacientes. De ahí, cada vez se han ido desarrollando más tipos de actividades, como terapias grupales, terapia de padres y charlas en institutos. Nos vamos innovando un poco cada día. 

 

Cuando una persona sufre este tipo de trastornos, ¿es ella misma la que acude o son los familiares los que dan la alarma? 

 

Olga: Lo más común es que sean los familiares cercanos los que piden ayuda. En el caso de mi hijo, acudió al psicólogo por ansiedad, pero ahí nos dijeron que era otra cosa y nos derivó a la asociación. Entonces nos dijeron que era anorexia. 

 

Berta: Hay casos que sí, que es el propio paciente el que pide ayuda. Que son conscientes de ello y ven que no son capaces de salir. Algún enfermo si que llama, pero por norma general suele ser el entorno.

 

¿Qué tipo de ayuda se ofrece a familiares y al entorno cercano?

 

Berta: El circulo más cercano del paciente es una rama fundamental del proceso. Para el paciente, el mayor apoyo es la gente que lo rodea. Para familiares y amigos también es dificil gestionar este tipo de situaciones. Tenemos la terapia de familia cada quince días, donde reunimos a los familiares y hablamos de cada uno de los problemas, damos tips, pero sobre todo, apoyo. Es importante sentirnos escuchados. 

 

Olga: Cuando un familiar está inmerso en la enfermedad tú estás muy perdido, no sabes cómo ayudarle. Cuando llegué aquí me dieron ideas de cómo actuar frente a ciertos momentos. Tarde o temprano todos los pacientes pasan por los mismos caminos, los mismos altibajos y aquí me ofrecieron consejos para cada situación. Pero para mí lo mejor fue sentirme escuchada, es un apoyo grandísimo y primordial. Fuera del círculo nadie te entiende, explicas lo que le pasa a tu hijo y piensan que eres una exagerada. Aquí te sientes comprendida porque todos saben por lo que estás pasando, de una manera o de otra, lo han vivido. 

 

"El momento de la comida era cuando él nos provocaba para tener una discusión y dejar de comer"

 

¿Cómo empieza a detectarse un TCA? ¿Cuáles son las fases o altibajos que sufre el paciente?

 

Olga: En el caso de mi hijo fue anorexia nerviosa. Empezó con 13 o 14 años. Nos dijeron que lo habíamos detectado muy rápido. Lo principal es que hacen cosas extrañas con la comida, cada vez comen menos y hacen mucho ejercicio. Él llevaba, por ejemplo, una sudadera en julio porque no quería exponer su cuerpo. Había detalles que iban llamando la atención. Pasó de ser un niño alegre y contento a ser una persona irascible, no le podías decir nada, siempre te montaba una bronca por lo más mínimo. En mi caso, el momento de la comida era cuando él nos provocaba para tener una discusión y dejar de comer. Llegó a comer cantidades muy pequeñas de comida y ahí fue, en nuestro caso, donde saltan las alarmas. Es cierto que son muy hábiles para ocultar todo lo que les está pasando. 

 

Berta: Depende del tipo trastorno es más fácil de detectar o no. En el caso de la anorexia es un poquito más evidente por la pérdida de peso o por la restricción de comida. Sin embargo una bulimia o un trastorno por atracón es más complicado. No suele haber una pérdida de peso tan evidente, se podría detectar por el estado anímico del paciente, pero si no pide ayuda es más difícil. El carácter les cambia, y si pilla en la adolescencia es más jodido.

 

La edad a la que más casos aparecen de TCA, ¿es la adolescencia?

 

Berta: Es verdad que hay más casos en la adolescencia, ya que es cuando somos más vulnerables. Pero también nos llegan pacientes mucho más pequeños y mucho más mayores. Nos han llamado personas de cuarenta y niños y niñas de 10, 12 años. Nos sorpdende que cada vez son más pequeños. 

 

La ayuda y los tratamientos psicológicos que ofrecéis, ¿están dando resultado? ¿Qué deben hacer los familiares una vez empezado el tratamiento?

 

Berta: Sí, tenemos una psicologa que ofrece terapia individual especializada para cada uno de los pacientes y además es la que dirige las terapias grupales. Nosotras vemos bastantes avances en los enfermos, pero es una carrera muy larga y de un día para otro no se van a ver resultados. Con la ayuda de la familia y la terapia sí que vemos que funciona. 

 

Olga: Los familiares tienen que ir todos en el mismo sentido. Como el padre diga sí y la madre no, ya no hay nada que hacer. El enfermo se aprovecha de ese vacío. Cuando la psicóloga nos decía qué teníamos que hacer, había que ser muy estrictos y seguir las pautas que nos daba la psicóloga. Por ejemplo, avisar a los demás familiares y al círculo cercano de lo que estaba sucediendo, decirles por favor que no le comentaran al enfermo nada de la comida cuando estábamos comiendo y mucho menos hacer alusiones a su físico con comentarios del tipo "qué guapo estás". Las pautas que te de el profesional las tienen que llevar a rajatabla y todos en la misma dirección, si no no hay nada que hacer. 

 

"La familia y los amigos son un pilar fundamental para la recuperación, además de una buena terapia"

 

Berta: La familia y los amigos son un pilar fundamental para la recuperación, además de una buena terapia. Yo he sido enferma, no he sido familiar, entonces lo veo desde otro punto de vista. Si no es por el amor de mis padres yo ahora no estaba aquí, lo tengo claro.Siempre pido paciencia con el enfermo, es difícil de entender, pero con amor y respeto al final se consigue. 

 

¿Qué creencias erróneas existen sobre los TCAs? ¿Hay desconocimiento o flata de información?

 

Berta: Por ejemplo, la creencia de que una persona con TCA tiene que estar hiperdelgada, y no. Hay personas con anorexia que están restringiendo mucho pero igual no están en un límite de infrapeso. La creencia de que no pasa nada porque no estás tan delgada es errónea, el problema real con la comida sigue existiendo.

 

Olga: En nuestro caso, la gente por desconocimiento nos decía que era una tontería del niño, que ya se le pasará, pero hay que ser conscientes de que es una enfermedad. A mi hijo le decían "come, come", "te falta un buen cocido", y no saben lo que para ellos supone comerse un simple filete. Están ahí con la lucha de "me lo como o no me lo como" y después, si se lo comen, se sienten fatal consigo mismos porque "no debería habérmelo comido". La gente desconoce el sufrimiento del paciente, que está constantemente con pensamientos autodestructivos. Ellos se sienten lo peor del mundo, tienen la autoestima muy baja.

 

Berta: Se asocia este tipo de enfermedades a "mira qué banales son, solo se preocupan del cuerpo" pero no, detrás de esto cada paciente tiene su historia. Detrás de estas enfermedades puede haber otro tipo de patologías, no es solo un físico, pagan lo suyo con la comida. También es verdad que muchas veces va asociado, y más ahora con los tiempos que corren y las redes sociales, a buscar un cuerpo "ideal" que no existe. Muchas otras veces se piensa que es por eso y no, hay que trabajar mucho más con el trasfondo y subsanar heridas más profundas. 

 

El tema de las redes sociales y de buscar un cuerpo "ideal", ¿es uno de las principales causantes de los TCAs?

 

Berta: Sí, la idea de perseguir un cuerpo "ideal" está causando TCAs totalmente. Las RRSS y televisión están vendiendo un cuerpo "irreal" y causando nuevos TCAs. Antes se vendía el cuerpo ideal como hiperdelgado, ahora se ve más el rollito gimnasio, con las dietas extremas como el ayuno intermitente o la restricción de alimentos esenciales. Las dietas controladas están bien, el problema son las obsesiones y los extremos. Una persona de 12 o 14 años que está expuesta a estos cánones y es más vulnerable va a querer imitarlos cueste lo que cueste. Si se les va de las manos es cuando acaban con TCA. Aparecen otros tipos de TCAs que estamos viendo cada vez más como la vigorexia o la otorexia. Este último es bastante nuevo y consiste en la obsesión por la comida saludable. Se ha puesto de moda el ayuno, la keto y otro tipo de dietas que pueden estar enmascarando un TCA. Yo considero que una alimentación saludable es comiendo de todo, sin excesos y sin restricciones. 

 

"La idea de perseguir un cuerpo ideal está causando TCAs, totalmente"

 

¿Es necesario mejorar la calidad de la información que se da con respecto a los TCAs?

 

Berta: Sí, de hecho en la asociación nos dedicamos a dar charlas informativas por colegios, institutos y pueblos. Es fundamental ofrecer información de calidad para poder identificar TCAs a tiempo. Incluso para los niños, que pueden no ser conscientes del problema, se les empiezan a abrir los ojos y a observar comportamientos en otras personas. A cuanta más gente llegue, muchísimo mejor. Ahora se habla más del tema, pero antes había mucho tabú.

 

Olga: En el fondo la gente no sabe lo peligroso que es y no le dan la importancia que merece. Es triste decirlo, pero hemos ido a institutos a dar charlas a padres y madres y no aparece ni uno solo. Se piensan que sus hijos están libres, y nadie lo está. La información es necesaria para saber detectarlo a tiempo. Es primordial porque la enfermedad se va agravando, las ideas que tienen se van afianzando y luego tardan más en salir. 

 

¿Es posible padecer varios TCAs al mismo tiempo?

 

Berta: Sí, yo los sufrí. No suceden a la vez, más bien se dan por etapas, vas saltando de uno a otro. Yo empecé con anorexia nerviosa durante muchos años, luego pasé a sufrir bulimia y de ahí fui intercalando uno con otro hasta que empecé con trastornos por atracón. Además, últimamente si que vemos que una cosa lleva a la otra. No siempre, pero es verdad que estamos viendo algunas personas que padeciendo anorexia luego derivan en una bulimia. Al final, le estás restringiendo tanto a tu cuerpo y lo estás llevano a unos extremos tan límites que para sobrevivir, te pide comer. Entonces te empiezas a dar atracones. Para compensarlo, acabas vomitando o haciendo ejercicio extremo. Tienes tanto sentimiento de culpa que luego, a lo mejor, regresas a la anorexia. Un estado puede llevar a otro, aunque no siempre sucede. 

 

"Al final, le estás restringiendo tanto a tu cuerpo y lo estás llevano a unos extremos tan límites que para sobrevivir, te pide comer. Entonces te empiezas a dar atracones. Para compensarlo, acabas vomitando o haciendo ejercicio extremo" 

 

Llevar al cuerpo a estos extremos, ¿hasta qué punto destroza la salud física? 

 

Berta: A mí me deja maravillada hasta qué puntos el cuerpo humano aguanta, hasta qué límites lo podemos llevar. Al final es la mente la que tira del cuerpo. Como secuelas, yo tengo intolerancias al gluten y a la lactosa, he tenido gastritis y varios problemas hormonales. Estuve mucho tiempo sin regla y con tan poco peso es lo primero que se va. Luego se te quedan desarreglos y es difícil volver a una estabilidad. Hay que tener en cuenta que si esto te pasa en una edad en la que estás creciendo y tu cuerpo se está desarrollando, no se termina desarrollando igual. 

 

Olga: A mí mi hijo me lo decía. No hacía más ejercicio porque no podía más. Llegaba un punto en que se mareaba, incluso los órganos empiezan a fallar, acarreando problemas circulatorios y eccemas en la piel. Por desgracia, hay gente que después de curarse tiene secuelas y se quedan fastidiados de los riñones o del esófago de tanto vomitar. Con el tema del crecimiento, me dijeron que mi hijo se podía quedar con el cuerpo de un niño de quince años para el resto de su vida, que ya no desarrolle más porque su cuerpo no tenga de dónde tirar para seguir ese desarrollo hormonal propio de la edad. En una chica da la alarma con el tema de perder la regla, pero en un chico es más difícil saberlo.

 

¿Existen casos de personas que tengan recaídas o reincidencias?

 

Berta: Sí, esto es también normal y es parte del proceso. Yo estuve mucho tiempo en recuperación y cuando parecía que estabas viendo la luz tenía una mala temporada. Hay gente que es enferma crónica, tiene muchas recaídas y necesita ingresar en un centro especializado, o personas que por desgracia se quedan para toda la vida con este tipo de enfermedades. 

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