Elena: “Una vez que me vi acorralada fue cuando puse la denuncia porque tenía que salir de ahí como fuera”

Publicado por: Ana María Ruiz
27/11/2022 01:00 PM
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Víctima de malos tratos, ha recuperado la confianza en sí misma gracias al apoyo de las profesionales de la red de centros de la mujer

Cuando ustedes lean esta entrevista se preguntarán por qué no va acompañada de fotografías, por qué no aparece el nombre completo de la entrevistada y por qué no se ofrece una pequeña reseña biográfica o profesional que les ponga en antecedentes sobre la persona que realiza las declaraciones. Hoy entrevistamos a Elena, sin más. Un nombre sin rostro que se suma a los cientos que aparecen en las estadísticas de las mujeres víctimas de malos tratos en nuestro país. Y quién mejor que Elena, una mujer valiente que, a sus 52 años, nos cuenta cómo vivió ese horror hace dos años. Afortunadamente, reaccionó a tiempo. Ha recuperado la autoestima que le fue robada y está lista para iniciar una nueva vida llena de ilusión y con la cabeza bien alta, esa que bajaba todos los días para evitar los abusos psicológicos y físicos de su maltratador. 

¿Cómo comenzó tu historia de maltrato?

Mi historia empieza porque yo estoy en una época muy vulnerable de mi vida, tengo problemas familiares, discuto con mis padres y me voy de casa. En pleno confinamiento me veo sola, sin casa, sin trabajo, sin nada. Y en esos momentos me reencontré con un amigo del pasado. Al principio fue todo maravilloso. Yo estaba que no me lo creía porque me ayudó, me dio casa y cobijo y yo creía que estaba completamente enamorada. Llevaba siete u ocho años divorciada del padre de mi hijo y todo me parecía un cuento de hadas porque hacía mucho tiempo que estaba sola y no esperaba encontrar a nadie a mis 50 años. Estaba anímicamente mal y sin trabajo y, de repente, te encuentras con un hombre educado y caballeroso, que te cuida, que te crees que te quiere. Vamos, el Príncipe Azul del que siempre nos han hablado. Pero todo esto solo duró solo un mes, que fue cuando empezaron los malos tratos psicológicos.

¿En algún momento esos malos tratos pasaron a ser físicos?

La mayoría han sido psicológicos pero a mí no me gusta diferenciar entre malos tratos psicológicos y físicos porque al final es lo mismo. Te van hundiendo. Se aprovechan de tu vulnerabilidad, de tu inseguridad, de que dependes de ellos económicamente. Es algo muy complicado. Yo soy y he sido una mujer de carácter fuerte y te rebelas contra eso. No entiendes lo que está pasando, te hacen llegar a pensar que eres tú la loca, que provocas las peleas. Es una sinrazón. Porque, por lo más mínimo, por absolutas tonterías, empieza una discusión que acaba con insultos y vejaciones.

Todo esto coincidió con el confinamiento y te ves encerrada en casa junto a tu maltratador

Estábamos confinados y aún así me echaba de casa y me tenía que ir. Yo he dormido en la calle, en un albergue y en estaciones de tren cada vez que él me echaba. Entonces llegaba un momento en tenía que volver y él disfrutaba cuando lo hacía. Me dejaba pasar como diciendo: venga, te dejo porque vuelves, has reflexionado y vas a ser buena y te vas a portar bien. Después de eso sí hubo maltrato físico, primero fueron amenazas y después empezaron las agresiones verbales y los abrazos que te ahogan, los acorralamientos… Pero no dejé que fueran a más. Una vez que me vi acorralada fue cuando puse la denuncia porque tenía que salir de ahí como fuera.

“Fuera de casa era una persona maravillosa pero, al cerrar la puerta de casa, se convertía en otra persona” 

¿Cómo te sientes en esos momentos?

Al principio no entiendes nada. Piensas que es su carácter, que qué se le va a hacer. Pero son embaucadores, personas que se hacen querer y te enamoran. Y al final lo que haces es entrar en su juego de intentar no enfadarle, no hablar, hablar cuando él te lo diga, pero si ve que estás callada también está mal… Incluso esperar a que llegue a casa para que él decida qué vamos a comer no vaya a ser que lo que yo prepare no le guste… Es una locura. Porque le dan la vuelta a la tortilla y estás convencida de que has sido tú la que ha empezado la pelea. Te anulan como persona. Yo estoy convencidad de que son enfermos, psicópatas que quieren pisotear a la mujer. Sin embargo, en la calle era un hombre maravilloso con todo el mundo, admirado, educado, con buen carácter pero, era cerrar la puerta de casa, y se convertía en otra persona. 

Dices que tienes un hijo ¿Vivió contigo toda esta situación?

No. Afortunadamente vive con su padre. Por circunstancias de la vida nos divorciamos y nos dieron la custodia compartida pero no podía mantener el piso de alquiler en el que vivía con mi hijo y tomé la decisión de que se fuera a vivir con su padre cuando tenía 11 años, porque le podía dar la estabilidad y la seguridad que yo no podía darle. 

Sin tener absolutamente ningún sitio donde ir, sin recursos ¿Cuándo decides dar el paso?

Doy el paso delante de mi maltratador. Llamo al 016 y les cuento lo que estaba pasando en ese momento, que me había acorralado y maltratado. Y a partir de esa llamada me cambió la vida. Enseguida llamaron a la Guardia Civil. El pasó esa primera noche en el calabozo y a mí me dejaron en su casa. Muerta de miedo porque sabía que él tenía que volver hice la maleta y allí estuve hasta las 8 de la mañana del día siguiente que fue cuando se celebró el juicio rápido. Desde ese momento, las tres profesionales que me atendieron desde el 016, Cruz Roja y los centros de la mujer se ocuparon de todo y me salvaron.

¿Y qué ocurrió en ese juicio?

Él miente, miente en todo lo que dice en ese juicio. Niega hasta que yo era su pareja, te deja como una mentirosa y yo sentía una rabia y una indignación tremendas. Yo pensaba que ante la Justicia había que decir la verdad, pero él no lo hizo. El juicio quedó en tablas porque el juez tenía que decidir a quien creía de los dos. Y, además, me deniegan la orden de alejamiento. No sabía qué hacer. 

¿Qué pasa entonces? 

Me llevaron a la Casa de Acogida de Guadalajara de urgencia. Yo estaba totalmente perdida porque nunca había estado en este tipo de recursos y pensaba que tenía que salir de allí cuanto antes a buscarme la vida. Sin embargo, allí me empezaron a dar pautas. Estas profesionales te dan la oportunidad de que descanses, duermas, pienses. Te cuidan, te entienden, te apoyan y no te juzgan. Mi protocolo de intervención ha terminado prácticamente y estoy a punto de salir y solo tengo palabras de agradecimiento a estas mujeres. Lo que nadie te da en la vida, a pesar de que tengas familia y amigos, cuando estás sola de verdad, bien porque no lo cuentas o bien porque no quieres que te juzguen, te lo dan estas mujeres. Te dan calma, serenidad, te facilitan un proceso de aprendizaje y se esfuerzan en conseguir lo que tengan en su mano para que sintamos que podemos salir de este agujero.

¿Cómo es tu vida ahora?

Todavía tengo miedos e inseguridades. Estoy haciendo un programa de la Junta de recualificación profesional en régimen remunerado. No saldré con trabajo pero sí con las herramientas necesarias y me han convencido de que soy capaz de encontrarlo. Gracias al trabajo de estas profesionales he conseguido un alquiler barato. Ahora vivo en Azuqueca y me voy a trasladar a Puertollano a un piso pequeño para mí sola, que era lo que quería. Tener una vivienda digna y poder mantenerla con mi trabajo y poco más. Una vida tranquila y serena. Los recursos del Instituto de la Mujer nos dan autoestima y nos ayudan a creer que podemos. 

Tú estas consiguiendo rehacer tu vida ¿Qué aconsejarías a las mujeres que puedan estar atravesando la misma situación que tú viviste?

Lo primero, que denuncien sin que tengan que llegar los malos tratos físicos, porque a nivel psicológico el maltrato empieza antes. Que no se dejen llevar por consejos de amigos, vecinos o familiares, que no te entienden, no saben lo que es esto y te van a juzgar. Que salgan de la casa donde están siendo víctimas de malos tratos, que llamen al 016 porque ahí se van a movilizar todos los recursos y las van a ayudar. Aunque lleguen a una casa de acogida y no sepan lo que es, les recomiendo que escuchen, que se dejen llevar, que se dejen querer. Porque estas mujeres te quieren sin conocerte de nada, te respetan, no te juzgan y te dan las herramientas para que vuelvas a ser lo que eras sin que nadie te anule. Nadie se merece que nadie le pisotee. Les van a enseñar a quererse a sí mismas. Un día se van a mirar en el espejo y se van a volver a ver guapas, con ganas de arreglarse y salir adelante. Tienen que pedir ayuda de profesionales y, ni mucho menos, creer que su agresor va a cambiar porque eso no pasa. Tienen tiempo de rehacer su vida y de no tener miedo a nada ni a nadie.


“Lo primero es llamar al 016 que ahí se van a movilizar todos los recursos y las van a ayudar”

¿A nivel anímico cómo te sientes después de todo por lo que has pasado?

Voy a salir de la Casa de Acogida dentro de poco y me voy con la cabeza alta, con que he conocido a unas personas maravillosas que te ayudan a volver a ser tú otra vez, que te dan las herramientas para que nadie ni nada te impida hacer lo que tú quieras. Esto es lo mejor que me ha pasado en la vida y ha tenido que llegar ahora, a mis 52 años y después de haber pasado por una situación de malos tratos.  Me gustaría hacer llegar mi agradecimiento a las personas que me han ayudado, que la gente valore todos estos recursos que hay, donde trabaja gente que cura a las mujeres y nos dan alas para volar. Siendo la misma, salgo como una mujer nueva. Las cosas no van a ser fáciles, pero salgo con seguridad y con la fuerza para luchar para buscarme la vida como pueda, sin tener que depender de nadie.

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