Mejor ser un disfrutón

Publicado por: Nacho Redondo
26/01/2023 07:00 AM
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El otro día, en una conversación con dos buenos amigos, uno de ellos dijo que le encanta porque siempre estoy sonriendo. Y es verdad, suelo mostrar una sonrisa constante casi siempre porque es un signo de la actitud con la que voy por la vida. Pero debo aclarar que no se trata de no reconocer las cosas que nos trae la vida y que en muchas ocasiones nos deja muy “chof”. Pero sí, salvando todos esos momentos que, como a todos, me voltean, me considero una persona que busca de disfrutar de la vida, de cada momento que se me presenta.

 

Sin embargo, parece mentira que estando en el S. XXI las personas se empeñen en amargar la existencia del otro; da igual que hablemos de un conflicto a nivel internacional, unos políticos que se tiran los trastos a la cabeza, un encizañador en un grupo que su único propósito es ese, enmarañar y fastidiar al de enfrente o las relaciones de pareja que se tuercen.

 

Y así transitamos, con conflictos constantes con la máxima de que “la razón la tengo yo”. Desde ahí poco se puede construir, poco se puede avanzar. Esto no quita que podamos estar en desacuerdo con un montón de cosas, pero lo que hay que hacer es reflexionar y pensar en las veces que nos equivocamos y nos posicionamos en esa razón absurda de que, porque sí, la culpa siempre es de otro. A veces, si miras hacia dentro, te darás cuenta de que en alguna ocasión la culpa es tuya.

 

Los que van así por la vida acaban en una prisión muy particular: la prisión de la culpa o de la depresión y, en la mayoría de los casos, en la prisión de la ira, que para mí es la peor de todas. Esto tiene que ver con pensar en si este transito es indefinido o, si por el contrario, es finito. Transitar de forma amargada constantemente e intentar que los demás también se amarguen hace que la propia existencia se convierta en una sombra muy oscura, convirtiendo el resentimiento en una forma de vida.

 

El pensamiento de que mientras me vaya bien no tengo que plantearme nada más, pero si no se cumplen mis expectativas entonces cambio radicalmente y empieza mi tránsito por la venganza, las malas formas, el planteamiento de que mi verdad es la única y por la ausencia de la disculpa, aún habiéndome equivocado. Y tampoco va de que tenga que asumir cualquier cosa, si el de enfrente se equivoca se equivoca, pero a veces también lo hago yo.

 

A veces tenemos el extraño don de interpretar las cosas que, sin haber sucedido, estamos convencidos de que va a pasar. Tenemos la inteligencia para catalogar a las personas sin dedicarnos tiempo a mirarnos en el espejo y ver qué estamos haciendo nosotros. Tenemos la facilidad de menospreciar a las personas sin dedicarles el tiempo suficiente a escucharlos, a conversar y a entenderlos, no desde nuestro punto de vista, sino desde el suyo.

 

Y si no resulta no pasa nada, tú has hecho lo que has podido y el resto toma sus propias decisiones. Estar atento a lo que sucede a tu alrededor significa mirar con ojos nuevos, es decir, es desaprender para poder aprender y dar una oportunidad a lo que nos rodea, particularmente a las personas. Esto no quiere decir que debamos transigir porque sí, cambiando nuestras percepciones y dando oportunidades constantemente. Quiere decir que debemos crecer desde nuestro punto de vista, comprendiendo, pero a la vez avanzando, sin tener que renunciar a nuestra parte. No vale todo, ni siquiera para mí.

 

Lo mejor que podemos hacer es, en vez de intentar mejorar los comportamientos del de enfrente, debemos intentar mejorar nuestro propio carácter, a apoyar a los demás y a entender sus posturas. Eso no es dar la razón, eso no es quitar la responsabilidad, eso no es suprimir la culpa, eso no es darle su espacio para que no se enfade. Eso es, sin más, intentar hacer tu mejor interpretación.

 

Es mucho más interesante disfrutar de lo que hacemos en vez de estar tan pendiente de lo que hacen los demás. Disfrutar de lo que tenemos a nuestro alrededor no significa pasar por la vida con frivolidad, que además no tiene mucho sentido. Disfrutar es ser consecuente, darte oportunidades y tener en cuenta a las personas, no estar con el hacha siempre levantada. Disfrutar es una opción.

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