La Guardia Civil, en una operación conjunta con la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera, ha desmantelado un macro laboratorio clandestino de extracción y procesamiento de clorhidrato de cocaína en una nave industrial de Gerindote (Toledo), que operaba de forma ininterrumpida las 24 horas del día. La actuación se enmarca en la operación “Sircan”, que se ha saldado con 13 personas detenidas en distintas provincias españolas y ha permitido desarticular una organización criminal internacional dedicada al tráfico de drogas entre América y Europa.
El laboratorio, ubicado en un polígono industrial y camuflado entre negocios legales, contaba con un sofisticado equipamiento técnico y estaba operado por “cocineros” especializados procedentes de Colombia, trasladados expresamente por la organización. En su interior se habían habilitado distintas áreas para cada fase del proceso: extracción, precipitación y filtrado, así como prensado y empaquetado del producto final.
En el momento de la intervención, las instalaciones se encontraban en plena actividad, con droga en distintas fases de elaboración. Los agentes intervinieron entre siete y ocho toneladas de harina de maíz impregnada con cocaína base, utilizada como método de ocultación y transporte, además de nueve kilos de cocaína ya procesada con una pureza cercana al 93% y lista para su distribución en el mercado ilícito.
Asimismo, fueron incautados 3.500 kilos de precursores químicos —tanto sólidos como líquidos— necesarios para el procesamiento de la droga, lo que confirma la capacidad del laboratorio como centro de producción estable y continuo. Junto a estas sustancias, los agentes hallaron otras drogas como cocaína rosa, MDMA, poppers y marihuana, además de 90 comprimidos para la disfunción eréctil y material de embalaje vinculado a envíos intervenidos previamente en Colombia.
La investigación se inició en 2022, cuando la Guardia Civil detectó un posible sistema de envío de cocaína desde Sudamérica a Europa oculto en contenedores marítimos con destino a Rotterdam (Países Bajos). Desde allí, la droga era redistribuida a España y otros países europeos.
La operación se ha desarrollado en tres fases. La primera tuvo lugar en abril de 2025 en Cartagena (Colombia), donde se interceptó cerca de una tonelada de cocaína en el puerto de origen. La segunda, considerada la principal, se ejecutó en febrero de este año con el desmantelamiento del laboratorio en Toledo y varios registros en la Comunidad de Madrid, donde fueron detenidas siete personas, incluido el líder de la organización.
En estos registros se incautaron aproximadamente 100.000 euros en efectivo, cinco armas de fuego, munición de distintos calibres, chalecos antibalas, dispositivos eléctricos incapacitantes, una máquina de contar dinero, documentación relevante y tres vehículos de alta gama.
La tercera fase, desarrollada en marzo, incluyó actuaciones en Málaga, La Rioja y Bizkaia, donde se intervinieron otros 70.000 euros en efectivo y relojes de lujo, culminando con el resto de detenciones hasta alcanzar los 13 arrestos.
De forma paralela, la Unidad Operativa de Vigilancia Aduanera en Toledo ha llevado a cabo una investigación patrimonial sobre los implicados, que ha derivado en la adopción de medidas cautelares sobre siete inmuebles, 17 vehículos y once cuentas bancarias.
La operación ha contado con una destacada cooperación policial internacional, con la participación de agencias de países como Estados Unidos, Colombia, Perú, Uruguay, Francia, Países Bajos y Portugal. Esta coordinación ha permitido actuaciones clave en varios de estos territorios, resultando determinante para el éxito de la investigación.
El desmantelamiento de esta infraestructura supone un golpe significativo a las redes de narcotráfico que operan en España y Europa, evidenciando la creciente sofisticación de estas organizaciones y su capacidad para establecer centros de producción en territorio nacional bajo apariencia legal.