El entrenador del conjunto alcarreño hace balance de una temporada histórica que ha culminado con el ascenso a Tercera División y destaca la madurez del grupo, el apoyo de la afición y la ambición de un proyecto que no ha dejado de crecer
El CD Horche FS ya forma parte de la historia del fútbol sala provincial. El conjunto alcarreño ha logrado esta temporada un brillante ascenso a Tercera División después de firmar una campaña sobresaliente en Primera Autonómica Preferente, donde finalizó segundo clasificado con 72 puntos en 30 jornadas, quedándose a tan solo un punto del campeón, el CD Toledo.
Detrás de este éxito se encuentra el trabajo de un grupo que ha demostrado regularidad, compromiso y una enorme competitividad durante toda la temporada. Al frente del proyecto ha estado Rubén Rodríguez, entrenador del equipo, quien no oculta su satisfacción por todo lo conseguido.
"Las sensaciones son muy buenas. Estamos muy contentos con el papel que ha realizado el equipo y creemos que los resultados son fruto del trabajo semanal y del gran grupo que hemos formado. Somos una piña dentro y fuera del vestuario y eso luego se nota en la pista", explica.
El técnico considera que una de las claves del éxito ha sido la madurez mostrada por una plantilla joven que ha sabido competir en momentos de máxima exigencia.
"Somos un equipo muy maduro a pesar de la corta edad de la mayoría de los jugadores y hemos demostrado que estábamos preparados para afrontar los momentos decisivos de la temporada", señala.
Aunque el objetivo final ya es una realidad, Rubén recuerda que el camino no fue sencillo. La igualdad existente en la categoría obligó al equipo a mantener un nivel muy alto durante todo el curso.
"Sabíamos que no había nada hecho y que teníamos que seguir trabajando cada semana. Toledo ha demostrado ser un equipo muy regular y otros rivales como Minaya, Villacañas o Calera también han tenido un nivel altísimo. Éramos conscientes de que cualquier tropiezo podía complicar mucho las cosas y por eso hemos intentado mantener la máxima exigencia durante toda la temporada".
Precisamente esa capacidad para competir cada jornada y mantenerse siempre en la pelea por las primeras posiciones ha sido uno de los grandes méritos del conjunto guadalajareño, que finalmente ha encontrado la recompensa a meses de esfuerzo y sacrificio.
A nivel personal, Rubén Rodríguez reconoce estar atravesando uno de los momentos más especiales de su trayectoria deportiva. "Estoy muy feliz. Desde que llegué al club, el presidente siempre me ha brindado una confianza plena. El ambiente es espectacular, los jugadores están muy comprometidos y además los resultados han acompañado. Digamos que cualquier entrenador soñaría con trabajar en un sitio así".
Más allá de los números y de la clasificación, el técnico pone en valor la identidad que ha construido el equipo y la conexión existente entre plantilla, cuerpo técnico y afición. De hecho, si hay un factor que Rubén considera fundamental en este ascenso es el apoyo recibido desde la grada durante toda la temporada.
"La afición ha sido parte fundamental. Horche se ha convertido en un fortín y gran parte de culpa la tienen ellos. Nos han acompañado durante todo el año y siempre han estado ahí empujando cuando más lo necesitábamos".
Con el ascenso ya conseguido, el CD Horche FS comienza a mirar al futuro con ilusión. El salto a Tercera División Nacional supondrá un importante reto para una entidad que ha crecido de manera constante en los últimos años y que ahora tendrá la oportunidad de medirse a algunos de los mejores equipos del panorama regional.