El sindicato asegura que "Castilla-La Mancha vive una de sus jornadas más negras en lo que va de año" tras los accidentes laborales registrados en las últimas 48 horas en Guadalajara, Toledo, Albacete y Cuenca
"Castilla-La Mancha vive una de sus jornadas más negras en lo que va de año. En menos de 48 horas, la precariedad y la falta de medidas de seguridad se han cobrado la vida de un trabajador y han dejado a otros tres con heridas de diversa consideración en nuestra región". De esgta forma ha expresado su indignación el sindicato UGT CLM tras los cuatro accicentes laborales graves, uno de ellos mortales en Azuqueca de Henares. Castilla-La Mancha vive una de sus jornadas más negras en lo que va de año
"Queremos, lo primero, enviar nuestras condolencias a la familia del compañero fallecido en Azuqueca de Henares y desear la pronta recuperación de los heridos en Escalona (Toledo), Tobarra (Albacete) y Pozorrubielos (Cuenca). ¿Cómo es posible que en pleno 2026 un trabajador salga de su casa y no sepa si va a volver porque los sistemas de bloqueo o las protecciones eléctricas fallan o son inexistentes?. Desde la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores no vamos a permitir que se normalice esta sangría. No son 'accidentes', son fallos de seguridad evitables", ha afirmado la coordinadora regional de Prevención de Riesgos Laborales de UGT Castilla-La Mancha, Irene Ortega.
Por todo ello, el sindicato ha solicitado una investigación exhaustiva de la Inspección de Trabajo en cada uno de estos centros, especialmente en el caso del fallecimiento en la industria metalúrgica y el grave incidente por electrocución; el cumplimiento estricto de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y más recursos públicos.
"Necesitamos que la Administración regional dote de más técnicos y vigilantes para que las normas se cumplan en el tajo, en la fábrica y en el campo. Pero la tragedia no termina cuando llegan las ambulancias. No podemos olvidar la otra cara de esta siniestralidad: la salud mental de la clase trabajadora".
"Ver morir a un compañero en una turbina o presenciar una electrocución deja cicatrices invisibles que ninguna venda puede curar", asegura la responsable sindical. "El miedo a no volver, la ansiedad de trabajar en entornos inseguros y el estrés postraumático de quienes sobreviven son también accidentes laborales".
Por ello, desde UGT se reivindica que la salud mental se trate con la misma urgencia que la física: "Un trabajador aterrorizado o agotado psicológicamente es un trabajador en riesgo. La seguridad debe ser integral: queremos cuerpos sanos, pero también mentes libres de la presión y el miedo que genera la precariedad”.
Irene Ortega ha exigido justicia para las víctimas y un compromiso real, sin excusas. "Porque mañana, ningún trabajador debería ser noticia por no poder regresar a su hogar".