Guadalajara vuelve a encontrarse con una parte de su historia artística que llevaba décadas en paradero desconocido. El Ministerio de Cultura ha adquirido tres tablas hispanoflamencas de finales del siglo XV, atribuidas al Maestro de los Luna, que pasarán a formar parte de la colección del Museo Provincial de Guadalajara tras una inversión de 90.000 euros.
Las obras, datadas entre 1485 y 1488, representan a Santa Lucía, Santa Apolonia y Santa Bárbara y proceden del antiguo retablo del convento cisterciense de San Bernardo, conocido popularmente como “las Bernardas”. Se trata de un conjunto de especial valor histórico y artístico que, además, tiene una fuerte vinculación con la ciudad, de la que salió de forma abrupta durante la Guerra Civil tras el saqueo del convento.
Según ha informado el Ministerio, la adquisición se ha realizado a través de la Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural con el objetivo de reforzar las colecciones públicas y, en este caso, recuperar patrimonio ligado a Guadalajara. Las pinturas habían permanecido en manos privadas durante décadas, tras perderse su rastro a raíz del conflicto bélico.
Su llegada al Museo Provincial no solo supone la recuperación de unas piezas históricas, sino también la incorporación de un periodo artístico hasta ahora poco representado en sus salas. Las tablas se integrarán en la colección estatal del museo como un conjunto de gran relevancia tanto por su calidad como por su significado para la memoria cultural de la ciudad.
Las tres pinturas son, en la actualidad, el único vestigio conservado del desaparecido convento de San Bernardo. El edificio sufrió graves daños durante la Guerra Civil y fue parcialmente derribado en 1950, desapareciendo por completo a finales del siglo XX.
Las tablas formaban parte de un retablo de mayores dimensiones, tal y como recogen las referencias documentales existentes. Su recuperación permite, en cierta medida, reconstruir una parte del patrimonio artístico perdido de la capital alcarreña.
Desde el punto de vista estilístico, las obras reflejan las características propias de la pintura hispanoflamenca desarrollada en Guadalajara en el último tercio del siglo XV. Destacan elementos como los fondos dorados al agua sobre bol, una técnica ampliamente utilizada en la Castilla de la época, así como los rasgos formales característicos del Maestro de los Luna, especialmente visibles en la representación de Santa Apolonia.
La autoría de las tablas se atribuye al Maestro de los Luna, también conocido como Maestro de don Álvaro de Luna, uno de los pintores más relevantes del panorama hispanoflamenco en Guadalajara a finales del siglo XV. Su figura está estrechamente vinculada a la poderosa familia Mendoza, bajo cuyo mecenazgo desarrolló buena parte de su trayectoria.
El artista trabajó en espacios destacados como el Palacio del Infantado y dejó obra en enclaves de primer nivel como la Catedral de Toledo, el Museo Nacional del Prado o el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Su nombre fue asignado en 1933 por el historiador Rathfon Chandler Post, y estudios más recientes sitúan su actividad entre 1484 y 1504, apuntando incluso a Juan de Segovia como posible identidad real del pintor.
Con esta adquisición, Guadalajara no solo suma tres nuevas piezas a su museo provincial, sino que recupera un fragmento de su pasado que, durante décadas, parecía definitivamente perdido. Un regreso silencioso, pero cargado de significado.