La maquinaria es el principal elemento de siniestralidad en el sector agrícola
Castilla-La Mancha concentra el mayor porcentaje, un 8,2% de su PIB, de especialización productiva en agricultura de todas las comunidades españolas. Si se suma toda la cadena del sector agroalimentario, su peso alcanza el 7,5% del Valor Añadido Bruto (VAB) regional, destacando el liderazgo nacional en la producción de vino y aceite de oliva.
Eso explica en gran medida la necesidad de que la región ponga especial énfasis en los niveles de siniestralidad del sector derivados de los riesgos asociados al uso de maquinaria, equipos industriales y a las propias condiciones de trabajo. Factores que no siempre reciben la atención debida para proteger a los trabajadores del campo, siendo uno de los sectores estratégicos de nuestra economía.
Según un reciente informe realizado por la Fundación Mapfre el grupo de investigación de Mecatrónica Agraria de la Universidad Pública de Navarra y el equipo del Laboratorio de Maquinaria Agrícola e Industrial de la Universidad de Zaragoza, 'Siniestralidad agrícola e incendios en cosechadoras y empacadoras', basado en el análisis de la recopilación de siniestros publicados en los medios de comunicación, entre 2010 y 2023 se registraron 1.620 fallecidos en España en el desempeño de su labor en el campo. Esta cifra supone una media de 116 al año.
En el 86,9% de los siniestros con víctimas mortales, 1.407 personas, estuvo implicado algún tipo de maquinaria agrícola, principalmente tractores, con 1.141 accidentes con muertes, que representan el 81,1% de este tipo de incidentes. Los 213 casos restantes, en los que no intervino maquinaria, se debieron principalmente a caídas de objetos (34%), temperaturas extremas (20%) y caídas de personas (13%).
El objetivo del estudio ha sido el de analizar los principales factores de riesgo en siniestros mortales dentro del sector agrícola, así como los riesgos específicos de incendio en este tipo de maquinaria, en un contexto en el que la información en España se encuentra dispersa en distintas estadísticas laborales y de tráfico, sin una consolidación específica más allá de las cifras generales de siniestralidad.
Se trata por tanto de [una actividad especialmente expuesta a riesgos asociados al uso de maquinaria y a la intensidad de las tareas agrícola que en muchos casos pasa desapercibida e ignorada a pesar de ser un motor estratégico para la economía española, en especial para Castilla-La Mancha, e indispensable para la sociedad en su conjunto.
Esta relevancia pone de relieve la importancia de las investigaciones desarrolladas por la Universidad Pública de Navarra y la Universidad de Zaragoza como piedra clave para la prevención de accidentes y fallecimientos en un sector tan fundamental como el agrícola. Y hace hincapié en "la necesidad de un respaldo sostenido mediante fondos públicos de investigación e innovación que permitan su sostenibilidad y desarrollo", explica Antonio Guzmán, director de Seguridad Vial, Salud y Prevención de Fundación Mapfre].
La siniestralidad con víctimas mortales en el sector muestra una tendencia descendente a lo largo del periodo analizado. En 2010, se registraban en torno a 160 fallecidos, con un máximo en 2013 de aproximadamente 180 casos. Desde 2014, desciende de forma notable, hasta alrededor de 80 muertes, y, posteriormente, se mantiene estable entre los 100 y 120 casos anuales. En 2023, último año con datos disponibles, la siniestralidad se sitúa en torno a los 100 fallecidos.
En contra de lo que podría pensarse, pese al elevado peso de la agricultura en la comunidad, Castilla-La Mancha es una de las regiones con menor siniestralidad de España. Según el informe el mayor número de fallecimientos en siniestros agrícolas con presencia de maquinaria se concentra en tres zonas: la cornisa noroccidental, el litoral mediterráneo y el valle del Ebro con un total de 278 fallecidos en accidente.
Los incidentes rara vez obedecen a una única causa. Suelen ser el resultado de la interacción entre el terreno, la maquinaria y el comportamiento del operador. "Lo que está claro es que, si podemos identificar esas causas, entonces podemos intervenir para evitarlos" ha explicado Carmen Jarén, catedrática de Ingeniería Agroforestal en la Universidad Pública de Navarra.
Entre las causas, el vuelco se sitúa como el siniestro mortal más frecuente cuando hay maquinaria implicada, con un 57% del total. De ellos, el 94,1% se produjeron con tractor y el 18% con tractor con equipo suspendido. Después del vuelco, se sitúan los accidentes de circulación (10%), los atropellos y autoatropellos (9%), los aplastamientos sin vuelco (7%) y los atrapamientos por elementos móviles (5%).
En los casos en los que se especifica la actividad realizada en el momento del siniestro mortal con maquinaria, destacan las labores agrícolas (39%), la conducción o transporte (28%) y el mantenimiento o reparación (13%), mientras que las principales causas son los desniveles (22%), la salida de vía (20%) y las imprudencias (16%).
La reducción de la mortalidad en el sector agrario pasa, por tanto, por combinar el uso de tecnología segura, la renovación del parque de maquinaria, la formación preventiva incluyéndola en todos los niveles educativos y un mayor compromiso institucional con la seguridad agrícola.
Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación.