La temporada 2025/26 dejó numerosos momentos para el recuerdo en el deporte provincial. Uno de los más especiales fue, sin duda, el histórico ascenso del CD Sigüenza a Preferente, un éxito que puso fin a quince años de espera y devolvió al conjunto seguntino a una categoría que no pisaba desde hacía década y media.
La temporada 2025/26 dejó numerosos momentos para el recuerdo en el deporte provincial, pero pocos fueron tan especiales como el vivido por el Club Deportivo Sigüenza. El conjunto seguntino culminó un curso sobresaliente logrando el ansiado ascenso a Preferente, poniendo fin a quince años de espera y devolviendo al club a una categoría que no pisaba desde hacía década y media.
El éxito no fue fruto de la casualidad. Desde las primeras jornadas, el equipo dirigido por Francisco Luna demostró ser uno de los grandes aspirantes del Grupo IV de Primera Autonómica. Jornada tras jornada, el CD Sigüenza se consolidó en la zona alta de la clasificación gracias a un bloque sólido, competitivo y con una identidad muy marcada, capaz de sobreponerse a los momentos de mayor exigencia del campeonato.
La fase regular terminó con el conjunto seguntino en una brillante segunda posición, sumando 62 puntos tras firmar un balance de 19 victorias, cinco empates y únicamente seis derrotas. Unos registros que le permitieron acceder al playoff de ascenso con la confianza de un equipo que había demostrado durante todo el curso estar preparado para pelear por cotas mayores. Y no falló cuando más importaba.
La eliminatoria definitiva frente al CD Polán acabó convirtiéndose en el último obstáculo antes de alcanzar el objetivo. El triunfo por 0-1 conseguido en el encuentro de ida, gracias al tanto de Manuel Payán, dejó la eliminatoria muy bien encaminada para los seguntinos, que una semana más tarde certificaron el ascenso en La Salceda tras empatar 1-1 ante su afición. Balaitz adelantó a los locales en los primeros compases del encuentro y, aunque Samuel Moreno igualó el marcador en la recta final, el pitido definitivo desató la alegría de jugadores, cuerpo técnico y aficionados.
Uno de los grandes protagonistas de esta histórica temporada fue el capitán Juan Benito Navalpotro, "Juanbe", quien definía así lo que supuso alcanzar el objetivo. "Es complicado de explicar. Sientes orgullo, alivio y una satisfacción enorme. Todo el trabajo de estos años ha dado su fruto y hacerlo con gente de Sigüenza le da un valor especial. Cuando sonó el pitido final se te vienen a la cabeza todos los momentos, buenos y malos, de esta temporada y de los años anteriores".
Para el capitán, el ascenso fue el premio a un grupo que nunca dejó de creer. "El balance es sobresaliente. Terminamos segundos, entramos en playoff y lo cerramos con el ascenso que tanto buscábamos. Si tengo que poner una nota al equipo le doy un nueve, porque siempre hay margen para mejorar, aunque en unión y ambición le doy un diez".
Precisamente esa unión fue, a juicio del propio Juanbe, una de las claves del éxito. "Hemos sido un vestuario que ha remado en la misma dirección desde el primer día. Todo el mundo aceptó su rol, el cuerpo técnico hizo un gran trabajo y la afición estuvo siempre con nosotros. Cuando todas esas piezas encajan, se consiguen cosas como esta".
Más allá del ascenso deportivo, la temporada quedará grabada en la memoria de Sigüenza por haber recuperado la ilusión alrededor de un club histórico. La Salceda volvió a vivir tardes de fútbol con ambiente de las grandes ocasiones y la ciudad acompañó a un equipo que respondió sobre el césped con compromiso, trabajo y resultados.
Quince años después, el CD Sigüenza volvió a escribir una de las páginas más importantes de su historia reciente. Un ascenso que no solo devolvió al conjunto seguntino a Preferente, sino que confirmó que el trabajo bien hecho, la continuidad y el sentimiento de pertenencia siguen siendo capaces de construir grandes historias en el fútbol provincial.