Más de 300 personas se reunieron este lunes, 24 de agosto, en Alcorlo para celebrar San Bartolomé, patrón del antiguo pueblo de La Toba, desaparecido hace 44 años bajo las aguas del embalse. Descendientes, familiares y amigos volvieron a encontrarse un año más en una jornada que mantiene vivo el recuerdo de una localidad que ya no existe físicamente, pero que continúa formando parte de la memoria colectiva de sus antiguos vecinos.
La fecha de la celebración permanece inamovible: el 24 de agosto, festividad de San Bartolomé. Ni siquiera el hecho de que este año haya coincidido con un día laborable ha impedido que más de 300 personas acudieran a la cita anual.
Los actos comenzaron con la tradicional misa en honor al patrón, seguida de una pequeña procesión alrededor de la ermita y el cementerio de Alcorlo. Después, los asistentes compartieron una paella campestre en un ambiente marcado por los reencuentros, los recuerdos y las conversaciones entre quienes mantienen su vínculo con el antiguo pueblo.
La jornada estuvo amenizada además por una charanga, que puso música a la celebración y animó a numerosos alcorleños a bailar.
La cita está organizada por la Asociación de Hijos y Amigos de Alcorlo, en colaboración con el Ayuntamiento de La Toba, con el objetivo de conservar las tradiciones y mantener vivo el vínculo entre quienes nacieron o tienen sus raíces en el municipio y las nuevas generaciones.
Cuarenta y cuatro años después de la desaparición de Alcorlo bajo las aguas del embalse, San Bartolomé continúa siendo una de las citas más importantes para sus antiguos vecinos y sus descendientes. La celebración permite recuperar cada año historias compartidas y estrechar los lazos entre familias y generaciones que, pese al paso del tiempo y a los distintos caminos que han tomado sus vidas, siguen encontrando en Alcorlo un lugar común.
La jornada volvió a demostrar así que la desaparición física del pueblo no ha borrado su memoria. San Bartolomé sigue siendo el momento elegido por cientos de alcorleños para regresar al lugar donde permanecen sus recuerdos y reencontrarse con quienes comparten el sentimiento de pertenencia a una localidad que sigue viva a través de sus tradiciones.