Cuando el PP y Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara firmaron el pacto de Gobierno que llevó a la Alcaldía a Ana Guarinos, el lema escogido fue 'Reiniciando Guadalajara'. A la vista de las veces que han tenido que rectificar determinadas decisiones a lo largo de esta legislatura, más bien debería haberse llamado 'Reculando Guadalajara'.
Y es que a la de la reversión de la Zona de Bajas Emisiones, a la eliminación de nuevas plazas del aparcamiento de la Zona Azul tras las protestas ciudadanas, a la modificación del proyecto de la calle Chorrón debido al malestar vecinal -y alguna más que se nos escapará- esta semana, en plenas Ferias, asistimos a una nueva 'marcha atrás' de la derecha y la ultraderecha en el Consistorio.
Ayer miércoles, día del primer encierro en puntas por el casco histórico, la Plaza de Toros amanecía semivacía. Con cuatro peñistas y un público escaso. Cualquier plaza de cualquier pequeño pueblo de la provincia ha tenido este verano más público en sus fiestas patronales que el que tuvo ayer el Coso de las Cruces. Con el agravante que en la capital los encierros están declarados Fiesta de Interés Turístico Regional, que este año les han costado a los guadalajareños más de 300.000 euros y que el PP y Vox tratan de ponerlos a la altura de los de Pamplona.
Hoy, segundo encierro, la Plaza también 'lucía' a medio gas, lo que ha obligado al Ayuntamiento a anunciar por megafonía, media hora antes, que las puertas se abrirían para todo el público que quisiese entrar hasta completar el aforo. Una medida que se va a mantener hasta el próximo domingo. Se dará prioridad a aquellos que tengan invitación hasta las 7:30 horas. Y a partir de ese momento, podrá entrar aquel que lo desee.
Ante este nuevo desastre, algo que se veía venir, el equipo de Gobierno, y más concretamente el concejal de Festejos y Asuntos Taurinos, Santiago López Pomeda, quedan en evidencia. Porque el nuevo sistema de reparto de entradas gratuitas diseñado por alguna cabeza 'pensante' en un despacho de la Casa Consistorial, se ha revelado innecesario, inútil e injusto.
En primer lugar, porque de nada sirvió a los empadronados esperar largas colas a pleno sol el primer día del reparto de entradas gratuitas para evitarse los madrugones que suponía esperar a la apertura de puertas y entrar a la Plaza los días de los encierros. De este modo, se supone que tenían el 'privilegio' de asegurarse su plaza, llegasen a la hora que llegasen. A partir de mañana, si alguno de ellos, por cualquier motivo, llega más tarde las 7:30 horas y las localidades están completas, se va a quedar de patitas en la calle y con dos palmos de narices.
Tampoco fue de recibo que el primer día se dieran dos entradas por empadronado para TODOS los encierros. De este modo, muchos hicieron acopio 'por si acaso', lo que evitó que otros vecinos y aficionados que no pudieron recogerlas por diversos motivos pudiesen acceder a las entradas porque se agotaron el mismo día del reparto.
A la vista está también que cientos de personas cogieron los famosos tickets y después no han asistido a la Plaza, extremo del todo reprochable y que denota una total falta de responsabilidad y de buena vecindad, porque de este modo han impedido poder disfrutar de los encierros a muchos que sí hubiesen asistido.
Por no hablar de la reventa que se originó en redes una vez agotadas las invitaciones. Los que hayan 'sucumbido' a la oferta de los estafadores deben estar ahora que trinan.
Otra cuestión importante es dónde estaban los peñistas. Se quejaron del reparto de entradas a pesar de tener reservado el 50% del aforo. Teniendo en cuenta que en la ciudad hay 19 peñas oficiales que suman cerca de 10.000 personas, nos preguntamos dónde estuvieron ayer y hoy porque su presencia en la Plaza ha sido realmente escasa. Otra falta de responsabilidad de aquellos que reciben subvenciones municipales por participar y colaborar en las actividades festivas. Y qué menos que hacerlo en un evento tan popular como los encierros.
En un ejemplo de soberbia y de la más absoluta falta de autocrítica, el Ayuntamiento se vanagloriaba ayer en las redes sociales institucionales del "éxito" del encierro, aportando un vídeo aderezado con una animada musiquilla de guitarra española. Eso sí, con planos cortos de la Plaza de Toros para que no se viesen tanto las 'calvas'. Por no hablar de la galería gráfica de su cuenta oficial de Flickr, con las tomas estratégicamente elegidas para dar la sensación de que allí había gente y ambiente. El equipo de Gobierno y su departamento de 'propaganda' deben pensar que los guadalajareños son poco menos que tontos.
Dicen que rectificar es de sabios. Pero lo del PP y Vox en el Ayuntamiento de Guadalajara, más que un ejercicio de sapiencia, es una reculada en toda regla.
Lo vendan como lo quieran vender.