Arquitectura y paisaje se confunden en los pueblos negros de Guadalajara

Publicado por: Marta Perruca
13/05/2023 08:00 AM
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La Sierra de Ayllón engulle a sus pueblos, que asumen los colores dorados y oscuros de sus cuarcitas y pizarras y recorta horizontes de siluetas escarpadas. Los municipios de la Arquitectura Negra se confunden y desaparecen en la distancia, mostrándose fuertes y robustos cuando se pasea por sus calles, entre construcciones típicas de montaña

 

Las altas temperaturas de estos días primaverales invitan a visitar los pueblos de la Arquitectura Negra, donde uno puede sacudirse de la ropa el olor a ciudad y empaparse de silencio, mientras pasea por un buen puñado de pequeñas aldeas con muros recios, tejados brillantes y humeantes chimeneas que rezuman a leña; colgarse la mochila al hombro y echarse al camino para perderse por profundos cañones desde los que se precipitan cascadas o por bosques bucólicos de árboles centenarios.

 

Tamajón abre la puerta a los pueblos de la Arquitectura Negra. El antiguo Palacio de los Mendoza, de estilo Plateresco, alberga hoy el Ayuntamiento de la localidad. Abandonando el municipio, junto a la carretera, se encuentra su iglesia de la Asunción, de estilo románico (S.XIII) y más adelante, la ermita de la Virgen de los Enebrales (S.XV), en la que la pizarra tiñe de negro su cubierta, anticipando el uso arquitectónico de esta característica roca. Un profundo bosque esconde en sus fauces una singular ciudad encantada donde las rocas dibujan estructuras multiformes.



La Vereda, una aldea abandonada y reconstruida a finales de los años 70

El recorrido plantea la opción de desviarse hacia Retiendas, donde se encuentran las ruinas del monasterio cisterciense de Bonaval, o poner dirección hacia el pantano de El Vado para tomar desde allí un camino forestal con rumbo a La Vereda. Se trata de uno de los ejemplos más singulares de arquitectura negra, con construcciones en las que sobresalen sus típicas chimeneas y hornos en su cara posterior, que se encuentran adosados al muro exterior, además de su hermosa iglesia de arquitectura rural con atrio porticado. Esta aldea se confunde con un barranco abrupto y sublime escavado en las rocas que le brinda gran parte de su espectacularidad. Abandonada tras la inundación de la localidad de El Vado, fue reconstruida a iniciativa de un grupo de arquitectos de Madrid y Guadalajara que configuraron en 1977 la Asociación Cultural “La Vereda”.

 

Hace cientos de millones de años los imponentes cortados que se pueden contemplar desde esta aldea, tan característicos de esta zona, estuvieron inundados por un mar de profundidad oscilante. Las rocas que contemplamos hoy se formaron en un fondo marino, que cuando alcanzaba cotas profundas se acumulaban limos y arcillas y cuando era somero, arenas de cuarzo. Posteriormente, las fuerzas tectónicas hicieron desaparecer ese mar y formaron una cordillera, durante lo que se denomina la orogenia Varisca, en la que se formó un gran continente conocido como Pangea. A lo largo de este proceso, estos materiales fueron sometidos a fuertes presiones, lo que propició que se transformaran en rocas distintas. Los limos y arcillas dieron lugar a pizarras y esquistos y las arenas, a cuarcitas. En épocas relativamente recientes, la erosión fluvial excavó el barranco. Como las pizarras y esquistos son más fácilmente erosionables que las cuarcitas se crearon las condiciones para que se formaran los particulares resaltes de este terreno”.

 


Cascadas del Aljibe en Roblelacasa.
Cascadas del Aljibe en Roblelacasa.

Un lugar muy atractivo para practicar senderismo en el Parque Natural de la Sierra Norte

 

Esta zona de la provincia, enmarcada en el Parque Natural de la Sierra Norte, se configura como un lugar excepcional para practicar senderismo. De hecho, en los últimos años se han acondicionado varios de sus senderos. En 2021, en colaboración con la Diputación Provincial de Guadalajara y la Federación de Deportes de Montaña, la Consejería de Desarrollo Sostenible recuperó  el sendero de gran recorrido GR 60 que conecta los pueblos del entorno del Ocejón; otros dos pequeños recorridos por los pueblos de la arquitectura negra; y acondicionó el nuevo sendero homologado PR-GU 09 de los Pozos del Aljibe desde Roblelacasa y El Espinar. En 2022 se acondicionaron tres nuevos senderos homologados: el PR-GU 18 ‘Camino de La Vereda’ desde el Embalse de El Vado; el PR-GU 19 que asciende al pico Ocejón desde Almiruete; y el GR 167, que transcurre entre los ríos Sorbe y Bornova,conectando las localidades de Prádena de Atienza, Albendiego, Condemios de Abajo, Condemios de Arriba, Valdepinillos y Cantalojas y otros dos senderos homologados: el PR-GU 17 ‘Camino de Bocígano a Cabida y Peñalba de la Sierra’, y el PR-GU 20 ‘Subida al Cerrón y al Pico Lobo desde El Cardoso de la Sierra’, este último de alta montaña.

 

El Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, también conocida como la Sierra de Ayllón, se enmarca en el sector nororiental del Sistema Central. Tiene una extensión de casi 118.000 hectáreas repartidas en 35 términos municipales y un total de 55 pueblos con una densidad de población muy baja, que incluye paisajes de montaña únicos en Castilla-La Mancha por sus características excepcionales y su elevada naturalidad: Sus edificaciones y construcciones son un reflejo de la geología sobre la que se asientan e incluye dos espacios de enorme valor paisajístico y natural como el macizo del pico del Lobo-Cebollera y el Hayedo de Tejera Negra.

 

 

A lo largo de la carretera GU-327 se intercalan núcleos de población de similar apariencia y fisionomía, como Campillejo, El Espinar, Campillo de Ranas, Robleluengo y Majaelrayo, pequeñas aldeas de arquitectura rústica, donde la pizarra típica de sus paisajes se adueña también de sus calles, plazas y edificaciones, dotándola de su color negruzco y brillante característico, en perfecta armonía con el entorno.



En Campillo de Ranas se abre una peculiar plaza presidida por la iglesia parroquial de Santa María Magdalena, en la que la pizarra se intercala con piedras calizas de diversos tonos. Sin duda, el elemento más característico de esta plaza es un interesante reloj de sol, donde en otro tiempo se levantó la casa del párroco y que ha sido recuperado por el Ayuntamiento, como un auténtico signo de identidad del municipio. También destaca una tradicional fuente con lavadero. Desde Majaelrayo se emprende una de las rutas de ascenso al Pico Ocejón, que con las fechas navideñas asiste a la tradicional puesta de un belén en su cima.

 

La ladera oeste del Ocejón ofrece otro puñado de hermosos pueblos teñidos por esta particular arquitectura. En Almiruete se enclava una sencilla iglesia románica dedicada a la Asunción de la Virgen (siglo XIII). La Peña Reloj domina su paisaje y en su entorno se puede disfrutar de las hoces del río Sorbe, el Azud Pozo de los Ramos o de sus hermosos sabinares.





Pero sin duda uno de los pueblos más bellos de la arquitectura negra es Valverde de los Arroyos, donde además de poder disfrutar de esta particular arquitectura en todo su esplendor, se observa una de las más hermosas estampas del pico Ocejón. En su punto más alto se abre una coqueta plaza con una fuente, donde se indica la ruta hacia las chorreras de Despeñalagua. Por este sendero, las faldas del pico Ocejón se deshacen en hermosas praderas que en primavera se tiñen del color de la flor de cantueso. Además, es otra de las rutas de ascenso a la cima, que discurre por encima de esta cascada.

 

Cerca de Valverde, se encuentra Umbralejo, pueblo deshabitado e integrado en el Programa de Recuperación de Pueblos Abandonados del Gobiernon central. Reconstruido siguiendo las técnicas tradicionales, se le ha dado un uso didáctico con la celebración de escuelas talleres y campamentos de verano.

 

Tierra de tradiciones

Los recónditos parajes en los que se encuentran estos pueblos de la arquitectura negra han perpetuado algunas tradiciones de gran colorido y vistosidad. El primer domingo de septiembre se celebra en Majaelrayo la Fiesta de Santo Niño. Declarada de Interés Turístico Regional, está presidida por sus danzas tradicionales. Participan en ella ocho danzantes y una botarga, además de seis guías, seis guardas y un director de baile. Las danzas son, del mismo modo, el emblema en la Octava del Corpus, en Valverde de los Arroyos. También declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, se celebra el domingo siguiente al Corpus Christi y destaca por la belleza formal de la danza y por el particular vestuario y tocado de sus danzantes, botarga y gaitero. También son dignas de mención la botarga y mascaritas de Almiruete o la fiesta de “La Machá” en Bocígano, donde los mozos solteros bailan al rito pastoril alrededor de la hoguera.

 

 

 

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