Con un par

Publicado por: El Decano
16/12/2022 11:27 AM
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El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha acaparado esta semana los titulares de los medios informativos nacionales por sus duras críticas al Gobierno de España a cuenta de la modificación del Código Penal en lo relativo a los delitos de malversación y sedición, una iniciativa legislativa que finalmente salió ayer adelante en la Cámara Baja, fruto del acuerdo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios de ERC: "Soy muy contrario a la decisión del Gobierno. Soy muy contrario a lo pactado con los independentistas y lamento ver que un Código Penal se pacta en dos cafés o en dos charlas sin ningún informe jurídico. No considero que sea tolerable pactar con los delincuentes su propia condena", afirmaba.

Con esta oposición frontal, García-Page ha demostrado tener valor político al enfrentarse a sus compañeros de Ferraz, algunos de los cuales le han acusado de “deslealtad”. Las airadas críticas que han suscitado sus afirmaciones no han hecho más que ratificar al presidente regional en sus sonadas sentencias públicas, a las que sumaba ayer una nueva aludiendo a la altura de miras necesaria en política, demostrando así que lo que piensen en su partido en Madrid poco más que le resbala: “La altura que yo quiero tener como presidente es la que me presta mi gente, la de salir a la calle y poder mirar a la altura de los ojos a la gente, esa es la altura que se necesita para estar en el mundo de la política”, ha aseverado.

No es la primera vez que Emiliano demuestra que los tiene muy bien puestos y que le importan bien poco las directrices de Pedro Sánchez sobre la unidad del partido y el discurso único. Lo hizo en las Primarias del PSOE de 2017 apoyando sin fisuras a Susana Díaz frente a su rival. También cayeron como una bomba sus afirmaciones sobre las “malas compañías” del Gobierno, en relación a Unidas Podemos, ERC y Bildu, en una entrevista concedida en septiembre al diario El Mundo, en las que advertía a Sánchez que podrían tener consecuencias en las próximas elecciones municipales y autonómicas: “Si no trabajamos en un modelo mayoritario y seguimos con las mismas compañías es evidente que va a haber un castigo“. 

Los populares de la región, que ya no saben cómo meterle mano, le tacharon de hipócrita por estas críticas y le recordaron que en los comicios autonómicos de 2015 se hizo con el Gobierno regional sin haber ganado las elecciones gracias al apoyo de Podemos. Page salió al quite en otra entrevista a El País recordando que no tuvo más remedio a que aceptar gobernar con ellos, para sacar adelante unos presupuestos, “pero les dejé claro que mi objetivo era ganarles y echarles”, tal y como sucedió en 2019 cuando se hizo con la mayoría absoluta en Castilla-La Mancha.

Volvió a elevar el tono después del Comité de Política Federal del PSOE celebrado en septiembre en Zaragoza desmarcándose de la línea oficial de ataques al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoo, del que asegurado que tiene “buen concepto en lo político y en lo personal, al margen de que discrepemos de enfoques de gestión pública”.  

Al margen de la política nacional, el presidente castellano-manchego viene reiterando desde hace años, por activa y por pasiva, que su máxima es la defensa de los intereses de su tierra por encima de los de su partido. Y lo ha demostrado en incontables ocasiones. Lo hizo el pasado mes de octubre enfrentándose a la ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, en su propuesta de un modelo de residencias de mayores igual en todos los territorios de España: “No estoy conforme con las directrices del Ministerio que creo que no sabe lo que se trae entre manos intentando plantear un modelo uniforme y único de residencias, básicamente con la idea de estorbar al sector privado y atender también algunas luchas históricas sindicales y yo no coincido con eso".

También lo ha hecho esta misma semana respecto a la Ley de Universidades prevista por el Gobierno: "La apoyaré si viene financiada, la recurriré si no lo hace. La política del yo invito, tú pagas, es insultante", afirmaba.

Muchos andan criticándole por utilizar sus embates contra Sánchez y algunas de las decisiones de su propio partido para obtener réditos electorales y achacan esta postura al miedo a que las decisiones políticas de los socialistas a nivel nacional le pasen factura en las próximas elecciones autonómicas y municipales. Puede que sea estrategia electoral. Es lícito y cada cual tiene la suya. Pero permítannos poner en duda que se trate de miedo porque Emiliano, si algo ha demostrado a lo largo de sus muchos años en política, es no tener pelos en la lengua, caiga quien caiga. Con un par. 

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