La recuperación y puesta en valor del patrimonio etnográfico será el eje de la jornada “La Nevera del Val: 400 años de historia”, que se celebrará el próximo 1 de mayo en el Espacio Anida. La actividad, organizada por la asociación Amigos del Castillo, combinará divulgación histórica, análisis técnico y una visita sobre el terreno a este singular elemento del pasado.
El acto contará con la participación de los ponentes José Ángel Jambrina Busóns y Sara Herranz Marco, quienes abordarán el origen, evolución y situación actual de esta construcción tradicional. La cita dará comienzo a las 18:00 horas y, tras la charla, se desarrollará una excursión a la propia Nevera del Val, para la que se recomienda acudir con calzado adecuado.
Durante la sesión se tratarán aspectos como la historia de las neveras, los documentos conservados sobre pozos de nieve, los datos específicos de la Nevera del Val, su forma constructiva o el proceso de elaboración del hielo. Además, se analizarán las patologías que presenta actualmente la estructura, su posible evolución si no se interviene, el proyecto de restauración y una campaña de micromecenazgo impulsada junto a la organización Hispania Nostra.
Las llamadas neveras o pozos de nieve fueron infraestructuras fundamentales entre los siglos XVI y XIX, utilizadas para almacenar nieve prensada y transformarla en hielo que se conservaba durante meses. Estas construcciones, generalmente excavadas en el suelo, con muros de piedra y cubiertas aislantes, permitían disponer de hielo en verano, algo esencial antes de la invención de los sistemas de refrigeración modernos.
El hielo tenía múltiples usos: desde la conservación de alimentos hasta aplicaciones médicas —como aliviar fiebres o inflamaciones—, además de su empleo en la elaboración de bebidas frías y helados. Este comercio de la nieve llegó a convertirse en una auténtica actividad económica en muchas zonas rurales, especialmente durante la denominada “Pequeña Edad del Hielo”, un periodo de clima más frío que favoreció su desarrollo.
En España, estos elementos forman parte de un amplio patrimonio distribuido por todo el territorio, muchos de ellos hoy en ruinas o en proceso de recuperación, lo que ha impulsado en los últimos años iniciativas de conservación y divulgación.