Puteros

Publicado por: El Decano
26/01/2024 10:22 AM
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Estos son algunos de los comentarios que aparecen en los foros de puteros de Guadalajara.
Estos son algunos de los comentarios que aparecen en los foros de puteros de Guadalajara.

El Decano de Guadalajara les ofrecía el domingo un reportaje sobre la situación de la prostitución en la capital y la provincia y relataba el trabajo realizado desde la Fundación Cruz Blanca. 


En el mismo, además de visualizar el desolador panorama de la mujeres víctimas de explotación sexual, les revelábamos un dato estremecedor: los puteros de Guadalajara son cada vez más jóvenes y más extremos y violentos en sus requerimientos sexuales. 


Tras hablar con las responsables de Cruz Blanca, esta Redacción investigó las conversaciones que se mantienen en los foros de puteros de la provincia, que son realmente repugnantes. En un lenguaje totalmente denigrante hacia las mujeres y sin ningún tipo de filtro, los participantes ponen puntuación a las prostitutas, se dan consejos unos a otros, las califican con un sistema de estrellas e incluso tienen un departamento de I+D para ‘investigar’ a las que entran nuevas en su particular ‘mercado’. 


Para muchos de estos puteros las mujeres son, simple y llanamente, mercancía. Objetos para satisfacer sus deseos sexuales que no merecen la menor de sus consideraciones. Con una visión absolutamente supremacista, se sienten con el derecho de tratarlas como les venga en gana, que para eso pagan.

 

Los puteros son seres acomplejados, hombres incapaces de mantener una relación sexual con una mujer en condiciones de igualdad, que se vanaglorian de sus ‘hazañas’ sin ningún rubor y lo que es peor, fomentan la explotación sexual y la trata de mujeres, convirtiéndose en cómplices de un negocio que mueve miles de millones a lo largo y ancho del mundo. Como declaró la mediadora social de Cruz Blanca para El Decano: “Son violadores con billetes”. No podemos estar más de acuerdo. 


Según los datos registrados por las organizaciones que trabajan con mujeres víctimas de explotación sexual, uno de cada cuatro españoles son puteros. Produce escalofríos pensar que cada día compartimos trabajo, estudios, vecindario o relaciones familiares y de amistad con alguno de estos depravados. Porque son invisibles. Se escudan en el anonimato y pasan desapercibidos en una sociedad que es demasiado hipócrita y cobarde a la hora de abordar el tema de la prostitución y de sus usuarios. Porque pensamos que el ‘problema’ son ellas y no quien realmente fomenta este tipo de explotación: los puteros. 


Así que ya saben, su hijo, su pareja, su vecino, su jefe o el camarero que le sirve cada mañana su café con gesto sonriente pueden formar parte de una lista de violadores que no deja de crecer y que gana adeptos entre los más jóvenes con lo que, de no adoptarse medidas, la ‘cantera’ está asegurada. Una cantera influenciada por una pornografía a la que tiene acceso desde edades cada vez más tempranas y que ofrece una visión distorsionada y equivocada del sexo. Un sexo que realmente es violencia contra la mujer. 


Lamentablemente, la prostitución está blanqueada desde las propias administraciones, que continúan facilitando la implantación de este tipo de ‘negocios’ a base de hacerse las sordas. Y las ciegas. En Guadalajara son de sobra conocidos los establecimientos en los que se ejerce. Sin embargo, se les conceden licencias de hostales, discotecas, pubs o salas de baile a sabiendas de lo que está ocurriendo en su interior. Por no hablar de la proliferación de los pisos particulares en los que cientos de mujeres están siendo obligadas a prostituirse día tras día en nuestra ciudad y en nuestros pueblos. Lugares a los que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen difícil acceso, lo que dificulta enormemente su trabajo a la hora de intervenir. 


Las víctimas del sistema prostitucional en Guadalajara con las que ha contactado la Fundación en cuatro clubes y 19 pisos, la mayoría en la capital, son cerca de 300. Una cifra realmente alarmante. La mayor parte de ellas son inmigrantes sin papeles con una historia de pobreza y miseria. El equipo de mediación de Cruz Blanca se encuentra todos los días en estos lugares a mujeres sin oportunidades que no saben cómo salir de ahí. Mujeres completamente destrozadas a nivel psicológico o con problemas asociados al consumo de drogas. Mujeres que no tienen derecho a la asistencia sanitaria a pesar de las consecuencias para su salud, especialmente ginecológicas, que se derivan de su contacto con los puteros: enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. 


El Decano ha comprobado de primera mano cómo se continúa justificando a los puteros. En nuestras redes sociales, tras compartir el mencionado reportaje, hemos recibido algunos comentarios que serían para enmarcar de no ser por la gravedad del asunto. Les vamos a reproducir los dos que más nos han indignado porque son realmente significativos. 


El primero, para abrir boca:“Si no hubiese putas no habría puteros”


El segundo, que no sólo nos produce bochorno, sino una absoluta repugnancia, comienza llamando a este medio “panfleto hembrista”, tras lo que añade: “Los puteros son las víctimas explotados abusados obligados a pagar para poder tener relaciones y ellas son las privilegiadas porque las tienen cobrando. Se dedican ellas a lo que más les gusta. No todo el mundo puede decir lo mismo”. Y esto lo dice un ‘señor’ que en su perfil de X (Twitter) se ‘ofrece’ para desvirgar a una menor gitana. Sin comentarios. 


Urge que desde las administraciones, todas, se adopten medidas para acabar con esta terrible realidad. Las locales, las más cercanas, negándose a conceder licencias camufladas y revisando la actividad que se realiza en los locales de todos conocidos en Guadalajara y yendo más allá que del simple postureo en sus acciones contra la trata y la explotación sexual. Las regionales, para que favorezcan la creación de viviendas u otro tipo de dispositivos para que estas mujeres puedan contar con un alojamiento temporal mientras se solucionan sus problemas burocráticos, sanitarios y de inserción sociolaboral. Y las nacionales, apostando por un modelo legislativo de corte abolicionista, similar al sueco, en el que los puteros sean multados y las prostitutas sean consideradas víctimas de violencia de género. 


Y urgen, mientras tanto, planes locales, regionales y nacionales para desincentivar la demanda, no sólo mediante la sanción sino poniendo en marcha planes educativos y de sensibilización dirigidos a los más jóvenes de modo que comprendan que la prostitución no es divertida y no es un juego de sexo sin límites a cambio de dinero. Es una forma de explotación, una aberración contra las mujeres, una de las más crueles formas de violencia de género y un claro atentado contra los derechos humanos más elementales.


Y urge que la sociedad empiece a llamar a las cosas por su nombre. Si históricamente y sin ningún tipo de vergüenza se ha llamado putas a las mujeres explotadas sexualmente, a ellos hay que identificarles como lo que son: PUTEROS. Hombres sin escrúpulos, violadores y maltratadores que no merecen el más mínimo de los respetos.    

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