En medio de las incertidumbres por el impacto futuro del conflicto en Irán y el cierre de Ormuz, las bolsas españolas se mantienen moderadamente optimistas, asentando los 18.000 puntos de Ibex, gracias a la sólida temporada de resultados de este primer trimestre del año y la alta retribución por dividendo
Pese a la subida de la inflación por la presión sobre los precios de la energía, la cotización del barril de petróleo Brent se mantiene firme cerca de 100 dólares, el consenso del mercado se inclina por un contexto relativamente favorable para la renta variable a corto plazo.
Vuelve a prevalecer así el apetito inversor pendiente ahora de los datos macroeconómicos una vez terminada una temporada de resultados empresariales con unas cifras más que notables, en especial en sector financiero español y de las tecnológicas estadounidenses que han impulsado a los indicadores estadounidenses a nuevos máximos, apoyados en la IA .
El incremento de los precios y la previsible subida de los tipos de interés, se prevé que el BCE suba sus tasas este mismo mes de junio con el consiguiente encarecimiento de las hipotecas y la restricción al acceso al crédito a las empresas pondrán a prueba en los próximos meses el optimismo general que se viene observando en los mercados europeos en esta primera parte del año.
Una tendencia alcista continuada de los precios de la energía, se prevé una inflación más alta durante más tiempo, podría obligar a los mercados de renta variable a recalibrar sus valoraciones, incluso si los fundamentos subyacentes de los beneficios empresariales se mantienen sólidos.
La reciente cumbre entre Estados Unidos y China con la apertura del Estrecho de Ormuz y los aranceles como principales temas a tratar ha dejado una sensación de decepción generalizada al no lograr avances significativos, a pesar de los alardes del presidente norteamericano, Donal Trump, al considerarla un éxito.
En este contexto, el Ibex 35 va a entrar en el mes de julio asentado sobre los 18.000 puntos y con una rentabilidad cercana al 1% desde principios de año. Lo cual no está nada mal teniendo en cuenta la situación actual y las impresionantes revalorizaciones acumuladas en los tres años anteriores.
A esta subida se suma la alta rentabilidad por dividendo de la bolsa española que suele liderar el ranking del continente por este concepto con un rendimiento medio del orden del 4%. En 2025. Las empresas cotizadas españolas repartieron entre sus accionistas en 2025 más de 42.600 millones de euros, con un incremento del 13,2%. El mayor reparto en la serie histórica de BME iniciada en 2018.
Una cifra que se superará con creces este año. Las empresas cotizadas españolas han abonado a sus accionistas más de 20.362 millones de euros entre enero y abril. Se prevé que para finales de julio las empresas españolas hayan repartido más de 27.000 millones de euros.
A ello se suma la intensa actividad corporativa con la recompra de acciones, liderada principalmente por el sector bancario. Los programas en marcha o ya completados en esta primera parte del ejercicio suman otros varios millones de euros. Un atractivo sin comparación en Europa, aunque muchos analistas lo consideran pernicioso al restar potencial de crecimiento a las empresas.
Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación