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EDITORIAL. De profesión, odiadores

Publicado por: El Decano
10/07/2026 12:50 PM
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Imagen: Mareta.
Imagen: Mareta.

Esta semana se ha vivido en Guadalajara un capítulo muy desagradable -y denunciable- relacionado con los discursos de odio que están calando muy fuerte en una sociedad cada día más polarizada. 


Lo preocupante del caso es que el incidente se ha producido en un espacio cultural de la ciudad, en este caso en la librería Mareta. Un establecimiento local que nació hace poco más de un año y que si por algo se caracteriza es por la defensa de una cultura libre, igualitaria y diversa. Es algo más que un lugar en el que se venden libros. Es un local abierto a toda la sociedad cuyo único interés es fomentar y potenciar todo tipo de actos culturales y solidarios, con un catálogo de títulos nada 'sospechosos' que van desde la poesía local y nacional hasta cuentos, novelas, ensayos, novedades, segunda mano o divulgación histórica y científica. Por no hablar de que además enriquece la vida cultural con la organización de exposiciones, charlas, talleres, trueques y vermús literarios y colabora además con entidades sociales con La Camada o el Banco de Alimentos. 


Hasta Mareta se trasladaba este el lunes un individuo solicitando, textualmente, libros de "extrema derecha" ante el asombro del gerente que, amable a la vez que contundente, le explicó que en su librería no se incluyen títulos que atenten contra la libertad por nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social, tal y como viene recogido en el artículo 14 de la Constitución Española, que establece el derecho fundamental a la igualdad y prohíbe la discriminación. 


Sin embargo, el gañán en cuestión, continuaba erre que erre con su exigencia de textos de "extrema derecha", argumentando que en Mareta sí había libros de lo que calificó de "extrema izquierda" relacionados con la temática LGTBI, ya que con motivo del Orgullo se sacó un catálogo especial. Lógicamente, se le invitó a abandonar el establecimiento, no sin antes gritar que "Hitler era un maricón", en clara alusión a que el dictador se quedó 'corto' en el exterminio de determinados colectivos. 


Este suceso no es una mera anécdota ni la acción de un 'pirado', sino que se trató de toda una provocación y un acto de hostigamiento. Su objetivo era no sólo tocar las gónadas al gerente, sino lanzar un discurso de odio e incluso tratar de amedrentarle.


Si algo queda meridianamente claro tras este suceso es que los odiadores están comenzando a salir del anonimato de las redes sociales y empiezan a actuar sin pudor en las calles para hacer valer lo que ellos consideran la verdad absoluta, con un total desprecio a la libertad y la pluralidad que tanto ha costado conquistar en este país. Viven anclados en aquel lema franquista del 'España. Una grande y libre', amparados y alentados por una ultraderecha que cada día está más crecida. 


No tenemos que irnos muy lejos para comprobar cómo en Guadalajara -capital y provincia- algunos se empeñan en que regresemos al pleistoceno o más bien a los años de la represión y el miedo que, afortunadamente, habíamos dejado atrás con la llegada de la democracia.


Ejemplos hemos tenido recientemente: gritos de "maricones" al paso de la manifestación del Orgullo en la ciudad; la denuncia de miedo entre un colectivo que en la capital no se siente respaldado por un Ayuntamiento que les ningunea y no les apoya; llamar "mafias" a las ONGs que trabajan con inmigrantes en la provincia o "comegambas" a los secretarios provinciales de UGT y CCOO; prohibición del burka y el nicab en las dependencias municipales de la capital y algunos pueblos o la celebración de una concentración ilegal contra la amnistía ante la sede del PSOE provincial en enero de 2024, con la participaciona activa del hoy presidente de Vox Guadalajara, Iván Sánchez, en la que, además, algunos medios de comunicación locales fueron increpados e insultados.  


Este ambiente de polarización se está amplificando también desde las tribunas públicas. Entendemos que Vox tiene que vender su mensaje populista, pero si recurre al insulto fácil desde las instituciones, sus concejales y diputados dejan de ser representantes públicos para convertirse en charlatanes de feria cuyo lenguaje barriobajero deja a las claras su incapacidad política.


En El Decano de Guadalajara no somos ajenos a estos discursos de odio. Las redes sociales se llenan de mensajes anónimos, de trolls y haters claramente dirigidos que, a cada publicación de este medio, no pierden la oportunidad de descalificarnos y tratar de desprestigiarnos, llegando al insulto personal. 


Uno de los capítulos más recientes ha tenido lugar en un Pleno de la Diputación Provincial. Es de extrema gravedad que el diputado de Vox, José Luis Arcángel, con la connivencia de su compañero de filas, Víctor Morejón, utilice la tribuna pública del órgano de máxima representación de los vecinos de la provincia para atacar y difamar a un medio con el que, lógicamente, no comulga. La discrepancia política y el debate propios de una institución no significan tener barra libre para desacreditar gratuitamente a un digital que consideran ‘enemigo’ simplemente porque les sacamos los colores. Por enésima vez se lo recordamos, por más que se empeñen, no nos van a callar.  


En aquella sesión, no solo tuvo 'bonitas' palabras para El Decano. Su 'superioridad' moral y cultural le llevaron incluso a cuestionar al jurado del Premio de Periodismo Manu Leguineche, otorgado por la Diputación de Guadalajara y la Universidad de Alcalá de Henares y reconocido como uno de los más prestigiosos del periodismo en español.

 

El señor Arcángel, a la postre periodista y responsable de Comunicación de Vox en la provincia, demuestra muy poco respeto por su propia profesión y por sus compañeros. Debió 'fumarse' las clases de Derecho a la Información que, entre otras cosas, analizan eso que se llama Libertad de Expresión, que ampara el artículo 20 de la Constitución española como un derecho fundamental. 


Eso sí, el flamante diputado nunca falta a la entrega de los Premios Libertad de Expresión que otorga la Asociación de la Prensa de Guadalajara, paseándose entre los corrillos como el más firme defensor de este derecho y charlando 'como si nada' con muchos de los compañeros a los que denigra. Sin comentarios.


Con todo, agradecemos a los responsables y militantes de Vox Guadalajara que sean unos de nuestros más fieles lectores y fervientes seguidores y que contribuyan con sus haters, trolls y su legión de odiadores a darnos difusión y visibilidad. 


Mal que les pese.

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