El temor a un cambio de ciclo empieza a atenazar a los inversores en renta variable

Publicado por: Julio Muñoz
01/11/2026 08:00 AM
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Imagen: Julio Muñoz
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La incertidumbre económica y geopolítica, las dudas sobre los beneficios empresariales y la presión de los precios energéticos frenan a las bolsas, mientras el Ibex 35 pierde los 19.000 puntos

 

Las reuniones de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo han condicionado esta última semana del mes de octubre en los mercados de renta variable internacionales. Ambas entidades han reiterado sus actuales tipos de interés tras el reciente endurecimiento de su política monetaria confirmando la idea de esperar y ver.

 

En cualquier caso, en este mes se ha producido un paso atrás de los inversores en medio de las primeras cifras importantes en el arranque de la nueva campaña de resultados. Los primeros apuntes han dado una de cal y otra de arena, en especial en el sector bancario. Eso ha generado ciertas dudas en la capacidad del grueso de las empresas españolas para sostener los beneficios en un entorno geopolítico y económico cada vez más difícil de lidiar.

 

La renta variable global está ahora bajo presión entre la capacidad de retorno de la inteligencia artificial y la rápida aceleración de la inflación provocada por la escasez de combustible. Los precios de la energía se están desbocando más por la dificultad de producción de combustible diésel que por la falta de petróleo conforme las petroleras están encontrando el camino para evitar el bloqueo de Ormuz.

 

Los bonos están ejerciendo de activo refugio

 

Así las cosas, los bonos del Tesoro estadounidense han actuado como activo refugio con un dólar firme mientras el euro se ha visto presionado por la ampliación de los diferenciales de la deuda francesa en medio de un grave conflicto social.

 

Un escenario condicionado aún más por lo incierto en las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Para los inversores en renta variable, la clave está en distinguir entre los efectos sobre el conjunto del mercado y los efectos específicos de cada empresa. 

 

La historia, explican los expertos de DWS, ofrece algunos motivos para el optimismo, pero también una advertencia importante. El S&P 500 suele haber registrado cierta debilidad en los meses previos a las elecciones de mitad de mandato, antes de recuperarse durante el año siguiente. 

 

Sin embargo, los rendimientos de los doce meses posteriores a cada elección han variado considerablemente, lo que sugiere que la media no constituye una guía especialmente útil para anticipar lo que sucederá. Los rendimientos históricos también difieren según la configuración política.

 

Pendientes del resultado de las elecciones de medio mandato en EEUU

 

La comparación más pertinente es la correspondiente a los presidentes republicanos desde 1953. En estas muestras, ciertamente reducidas, los rendimientos anuales medios del S&P 500 fueron positivos con todas las combinaciones posibles de control del Congreso, pero resultaron mucho más elevados cuando los republicanos controlaban también al menos una de las cámaras que cuando un presidente republicano se enfrentaba a un Congreso en el que los demócratas controlaban tanto la Cámara de Representantes como el Senado.

 

Esto refuerza una idea más general: el control de los partidos, por sí solo, es una señal de inversión poco fiable. Un resultado electoral puede dominar los titulares sin modificar sustancialmente las perspectivas del conjunto del mercado bursátil, donde los beneficios empresariales, la productividad, la política monetaria y las valoraciones pueden seguir teniendo más importancia. 

 

No obstante, los efectos podrían ser mayores para determinadas empresas y sectores si el resultado modifica los aranceles, la regulación o el entorno político que rodea a las infraestructuras de IA. La lección no consiste en juzgar el titular político en sí, sino en preguntarse si realmente cambia los beneficios empresariales futuros o la valoración que los inversores están dispuestos a pagar.

 

El Ibex 35 se desliza por debajo de los 19.000 puntos

 

En cualquier caso, el mercado estadounidense sigue siendo el preferido, junto a Japón, entre las regiones desarrolladas, mientras se empieza a observar un progresivo alejamiento de la renta variable de la zona euro. 

 

La Bolsa española no es ajena a toda esta presión y esta semana el Ibex 35 se ha deslizado por debajo de los 19.000 puntos tras perder casi un 3% en octubre, apuntando a un posible cambio de ciclo. 

 

A corto plazo, por tanto, ya parece cada vez menos factible una recuperación de los 20.000 puntos a final de año incluso teniendo en cuenta el tradicional período favorable del rally navideño. De hecho, los inversores ya se darían con un canto en los dientes si se mantiene una rentabilidad del 10% a cierre de ejercicio.

 

Julio Muñoz. Periodista de información económica y experto en comunicación. 

 

 

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